La primera y la última hallaca / The first and last hallaca

En mi familia, las hallacas se hacían en casa de las abuelas, y aunque no era mandatorio, el hecho de que siempre viajáramos para la época de navidad, era la variable fija para que mi mamá no las hiciera en nuestro apartamento, pero si colaboraba en el presupuesto y la mano de obra, teniendo la ventaja de volver en enero con unas cuantas para seguir probando pasadas las fechas.

Solo una vez se hicieron en mi casa, y fue cuando operaron a mi padre justo en diciembre y no pudimos viajar. Aunque quedaron buenas, les faltó el toque de la familia, la reunión, el fogón en el patio, pero mantuvimos la tradición, y siendo esas las últimas navidades de papá, pudo comerse el acostumbrado plato navideño, estando aún convaleciente.

Pero con la migración todo eso se apagó. Solo una vez compramos para la cena del 31 de diciembre, y estando ya en una relación bastante deteriorada, aunque sabían bien, no se disfrutaron.

Ya entrado este diciembre, y estando yo con otra vibración más positiva y entusiasta, manifiesto querer comer hallacas, pero no hacerlas, pues acá en Argentina, resulta muy costosas las hojas, siendo ellas lo único que no se come, por lo que estaba resignada a pasar un año más con el antojo, hasta que unos amigos me dijeron: "en mi heladera, hay una con tu nombre".

Desde que llegué a este país, he evitado el contacto con gente oriunda del mío, pues la experiencia me ha llevado a concluir, que mientras otras nacionalidades se apoyan en la migración, los venezolanos que me he topado, han terminado haciendo todo lo contrario. Sin embargo, no todo es 100% malo, y he encontrado gente linda que con apenas conocerme, me hacen sentir en familia.

Fueron ellos quienes me guardaron no una, sino dos hallacas, las cuales recién pude ir a buscar en su casa para degustar como si fuera un pedazo de chocolate gourmet, con la fortuna de que a mis hijos no les provocó siquiera probarlas, pues a pesar de ser venezolanos, se han mimetizado tanto con Argentina, que les parecía raro mezclar tantos sabores.

Luego de calentarlas, el olor impregnaba toda la casa, pero no era solo un aroma de comida, era la sensación de estar en casa de la tía, con toda mi familia, como en mi adolescencia. Ya con solo eso, la experiencia solo podía ir in crecendo.

Al primer bocado, aunque las hallacas las hizo @isauris, me atrevo a decir que @dulce.crucita me hizo llorar nuevamente, como aquel día que me invitó a tomarme una sopa en su casa. Ya con estas, tengo ese punto de comparación que necesitaba para afirmar que no es lo mismo comprarlas que hacerlas, o que provengan de alguien con quien compartes afectos.

Mi hijo menor buscaba ver lo que había en su interior, descubriendo ese secreto que hacía que mi cara tuviera un destello de felicidad que desde hace mucho no se me notaba, y es que en medio de las tribulaciones de muchos cambios que estoy generando a nivel personal, esta hallaca era como ese cable a tierra necesario para no perder el norte.

Y emulando lo que decíamos cuando probábamos la primera multisápida de la temporada, estas fueron mi primera y la última también, pero aunque no estuve como en otros tiempos comiéndolas a diario durante todo el mes, bastó y sobró para llenar mi tanque de recuerdos, familia y sabores que han definido parte de mi historia.

In my family, hallacas were made at my grandmothers' house, and although it wasn't mandatory, the fact that we always traveled during Christmas time was the fixed variable that prevented my mom from making them in our apartment. However, she did contribute to the budget and labor, with the advantage of returning in January with a few to continue tasting them after the holidays.

They were only made at my house once, when my father had surgery in December and we couldn't travel. Although they turned out well, they lacked the family touch, the gathering, the stove in the backyard, but we kept up the tradition, and since it was Dad's last Christmas, he was able to eat the traditional Christmas dish while still convalescing.


But with migration, all that faded away. We only bought them once for dinner on December 31, and since our relationship had already deteriorated considerably, even though they tasted good, we didn't enjoy them.

Now that December is here, and I am in a more positive and enthusiastic mood, I express my desire to eat hallacas, but not to make them, because here in Argentina, the leaves are very expensive, and they are the only part that is not eaten, so I was resigned to spending another year with the craving, until some friends told me: “There's one with your name on it in my refrigerator.”

Since arriving in this country, I have avoided contact with people from my own country, as experience has led me to conclude that while other nationalities support each other in migration, the Venezuelans I have encountered have ended up doing the opposite. However, not everything is 100% bad, and I have found lovely people who, even though they barely know me, make me feel like family.

They were the ones who saved not one, but two hallacas for me, which I was finally able to pick up at their house to enjoy as if they were a piece of gourmet chocolate. Luckily, my children didn't even want to try them because, despite being Venezuelan, they have assimilated so much into Argentine culture that mixing so many flavors seemed strange to them.

After heating them up, the smell permeated the whole house, but it wasn't just the aroma of food, it was the feeling of being at my aunt's house with my whole family, just like when I was a teenager. With that alone, the experience could only get better and better.

At the first bite, even though the hallacas were made by @isauris, I dare say that @dulce.crucita made me cry again, just like that day she invited me over for soup at her house. Now I have the point of comparison I needed to affirm that buying them is not the same as making them, or having them come from someone you care about.

My youngest son wanted to see what was inside, discovering the secret that made my face light up with a happiness I hadn't felt in a long time. Amidst the tribulations of many changes I am undergoing on a personal level, this hallaca was like the grounding cable I needed to keep from losing my way.

And echoing what we used to say when we tried the first multisápida of the season, these were my first and last, but even though I wasn't eating them every day throughout the month like I used to, it was more than enough to fill my tank with memories, family, and flavors that have defined part of my history.


Foto/Photo by: @mamaemigrante

Banner de portada: Cortesía de @palabras1

Edición/Edited by @mamaemigrante using canva

Translated and formatted with Deepl

Posted Using INLEO



0
0
0.000
15 comments
avatar

Congratulations @mamaemigrante! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)

You received more than 200000 upvotes.
Your next target is to reach 210000 upvotes.

You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word STOP

Check out our last posts:

Our Hive Power Delegations to the December PUM Winners
Feedback from the January Hive Power Up Day
0
0
0.000
avatar

Imagino que deben ser muy ricas las hallacas... Espero que en el 2026 los pueda probar.

Buen provecho compañera.

Saludos.

0
0
0.000
avatar

Imaginas bien, y te tendremos en cuenta tan pronto como volvamos a preparar, siempre y cuando no estés en ayuno o dieta sin harinas, pues aunque sea de maíz, la masa es de harina.

Saludos, compa.

0
0
0.000
avatar

Cuando lo vuelva a hacer, me pasa las coordenadas y ahí estaremos.

Quizás podemos bajarlo con un buen tinto y una charla profunda sobre los acontecimientos actuales y los que vendrán.

Abrazo 🫂

0
0
0.000
avatar

Solo tengo que convencer a @dulce.crucita. Es muy capaz de hacer media docena y llevarlas a Ezeiza, solo por la farándula.
Tira el anzuelo a ver si pica, que hasta Santa Inés son Pascuas y tengo un tinto esperando por una buena palabrada.

Otro abrazo.

0
0
0.000
avatar

Son ricas por demás, sobre todo porque vienen con recuerdos.

0
0
0.000
avatar

Deliciosa y hermosa tradición hacer las hallacas decembrinas!
Me encanta comer hallacas y me tomo mi tiempo para degustarla con calma 😋

0
0
0.000
avatar

Ahora, cuando son pocas y esporádicas, se disfrutan en demasía.

0
0
0.000
avatar

Comprendo tus sentimientos, como decía mi padre: No hay peor cuña, que la del mismo palo. Refiriéndose a los paisanos, otra herencia hispánica, en la que caben las excepciones.
Y como no me dieron el crédito, lo diré yo, si quedaron tan espectaculares, no fue solo por la sazón de @isauris y @dulce.crucita, que es de grado cinco estrellas. Yo fui el responsable del amarrado que mantiene en su lugar la masa, el guiso y cada adorno comestible.

0
0
0.000
avatar

El amarrador dolido, jajaja... pero tienes toda la razón, sin un buen amarre se pierde toda la magia.
Gracias por ser cómplice en esta experiencia.

0
0
0.000
avatar

Me alegra que disfrutaran de tus hallaquitas este año. Que bueno que te guardaron un par para sentirte por unos minutos en casa.

0
0
0.000
avatar

Que mala experiencia a tenido con nuestros paisanos amiga. Que rico le guardaron una, imposible no comérsela en navidad..! Lo bueno es que de las experiencias se aprende. Un abrazo

0
0
0.000
avatar

Justo a los pocos meses de estar acá, un paisano nos hizo una... que dije, ya no más. Lo importante es que luego en el camino he conocido gente muy buena y con eso me quedo.
Y pues, esa hallaca fue un pasaje de ida no solo a Venezuela, sino al pasado! por lo menos unos 20 años atrás.

0
0
0.000