Encontré sabores caribeños en Argentina / I found Caribbean flavors in Argentina

Una de mis debilidades es el sabor a coco, creo que heredada de mi madre, quien también disfruta el sabor tanto de su pulpa como del agua que trae esta fruta en su interior, y que durante mi primer embarazo fue el antojo recurrente durante los 9 meses. Por fortuna, vivíamos relativamente cerca de la costa de Venezuela y en un par de horas llegábamos en el auto a surtirnos de mucha agua de coco para llevar.
El padre de mis hijos siempre me decía que llevaba demasiada cuando pedía que me llenaran dos bidones de 5 litros, pero créanme que eso no me duraba la semana completa, pues siempre he sido de tomar mucha agua, y con los embarazos fácilmente tomaba más de 2 litros de agua (común o de coco) al día.

Dicha esta aclaración (como diría el amigo @tonyes ) les comento que encontrar en Buenos Aires, productos con sabor a coco es para mi un pequeño viaje de ida a los recuerdos de esos momentos llenos de sabor que viví en mi país. y por eso, cada vez que puedo comprarlo, me doy permiso de rememorar los buenos tiempos a través de mis papilas.

El último que compré fue un yogurt con coco de la marca Tregar que siempre sorprende con sus deliciosas mezclas de sabores. De ellos es también el yogurt con café del cual hice ya una reseña tiempo atrás, y que la verdad es de los que provoca repetir con frecuencia, tanto por su sabor como por el precio.

Viene en una única presentación de 120 gramos, además del sello que garantiza que es un producto sin TACC, por lo que es apto para el consumo de celiacos. Su textura es similar a los demás yogures cremosos del mercado, pero al probarlo, se abre la puerta de la quinta dimensión del gusto.

Aunque advierten del exceso de azúcares, no se siente dulce en lo absoluto, o quizás el sentido del gusto se concentra es en encontrar los pedacitos de coco rallado que se van esparciendo en cada bocado, y que le dan un nivel extra a la experiencia.
Créanme que, aunque parezca dramático, los ojos se me aguaron mientras lo comía, pues era como retroceder 17 años y estar insistiéndole al padre de mis hijos que hiciéramos esos viajes express a buscar el agua de coco de mis antojos.

Quizás para otros pueda resultar solo un producto de temporada, pero en mi caso, fue una experiencia que involucró más de un sentido, por lo que pienso repetirla cada vez que los encuentre, pues no es solo un yogurt con coco para mi, es una especie de máquina del tiempo a la que puedo entrar sin mucha complicación.

One of my weaknesses is the taste of coconut, which I think I inherited from my mother, who also enjoys the taste of both the pulp and the water inside this fruit. During my first pregnancy, it was my recurring craving for nine months. Fortunately, we lived relatively close to the coast of Venezuela, and in a couple of hours we could drive there and stock up on lots of coconut water to take home.
The father of my children always told me I was taking too much when I asked them to fill two 5-liter containers, but believe me, that didn't last me the whole week, as I've always been a heavy water drinker, and during my pregnancies I easily drank more than 2 liters of water (regular or coconut) a day.

Having made that clarification (as my friend @tonyes would say), I would like to mention that finding coconut-flavored products in Buenos Aires is like taking a little trip down memory lane to those flavorful moments I experienced in my country. And that's why, whenever I can buy it, I allow myself to reminisce about the good times through my taste buds.

The last one I bought was a coconut yogurt from the Tregar brand, which always surprises with its delicious flavor combinations. They also make the coffee yogurt that I reviewed some time ago, which is one of those products that you want to buy again and again, both for its flavor and its price.

It comes in a single 120-gram package, with a seal guaranteeing that it is a gluten-free product, making it suitable for consumption by celiacs. Its texture is similar to other creamy yogurts on the market, but when you try it, it opens the door to a fifth dimension of taste.

Although they warn of excess sugar, it doesn't taste sweet at all, or perhaps your sense of taste is focused on finding the bits of shredded coconut scattered in each bite, which add an extra level to the experience.
Believe me, although it may sound dramatic, my eyes welled up as I ate it, because it was like going back 17 years and insisting to the father of my children that we make those quick trips to get the coconut water I was craving.

Perhaps for others it may be just a seasonal product, but in my case, it was an experience that involved more than one sense, so I plan to repeat it every time I find it, because it's not just coconut yogurt to me, it's a kind of time machine that I can enter without much complication.
Foto/Photo by: @mamaemigrante
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Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
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Se ven sabrosas todas esas chucherías. Que bueno amiga que encontraste esos sabores allá. Saludos.
En ocasiones especiales, está bueno comer algo dulce y que nos genere sensaciones hermosas. Me encanta tomarme esos momentos permitidos y pasar por el kiosko y comprarme de repente un bombón helado.
Genial 👌
Para nada considero dramático que secte aguaran los ojos por encontrar un producto que con ese sabor que formo parte de ru vida por mucho tiempo. Los sabores activan la memoria, activan los buenos momentos. Espero puedas encontrar más esis sabor o ingredientes que de alguna forma te lleve a momentos felices. Yo amo el coco, está entre mis sabor favoritos a utilizar en dulce o salado.
Que bueno se ven esos alimentos o chucherías como le decimos por acá por Cuba.
Lo más importante es que lo disfrutes y punto.
Muchas gracias por la mención.
Feliz domingo.
Salud y saludos.