Los regalos de Navidad llegaron el día de los inocentes / Christmas presents arrived on December 28th

Una de las tradiciones más esperadas por los pequeños de la casa es la llegada del niño Jesús o de Santa Claus cada 24 de diciembre. Recuerdo que en mi infancia nos mandaban a dormir a mi hermano, primos y a mi, una hora antes de la media noche, para que la magia surgiera desde los rincones inesperados de la casa de la tía a donde íbamos a pasar la navidad.
Cuando me tocó a mi ser la mano mágica a través de la cual San Nicolás o el niño Jesús hacía llegar los regalos, entendí el gran amor que tienen nuestros padres para que la inocencia de la niñez permanezca el mayor tiempo posible. Sin embargo, una cosa es lo que queremos nosotros y otra lo que la vida, quiere.
A mis dos hijos, sus compañeros de clase se encargaron de develar el misterio. Con el mayor recuerdo haberme enojado, pues fue recién llegados a Argentina, y en el debate entre su creencia en el Niño y la tradición de que acá llega es Santa, hubo alguien que dijo que ninguno de los dos era real. Y si bien es cierto, a mis 48 años sigo creyendo que uno u otro, o el universo, como deseen llamarlo, hacen posible que los padres tengan los recursos para dibujar una sonrisa genuina a sus hijos al abrir sus regalos de navidad.

Con el segundo fue menos traumático para mi, y en cierto modo, resultó más práctico que ya lo supiera, pues esos días previos el trabajo fue tan intenso, que ni cabeza tuve para hacer carta, comprar obsequios o adornar la casa. En mi espacio familiar, diciembre pasó como un mes normal, con una cena distinta el 24 y sin regalos que abrir el 25.
Mi hijo lo sabía, pues lo hablé con él previamente, prometiendo que luego de las fiestas iríamos por sus juguetes a la tienda, y así fue: el sábado 27 nos fuimos al centro de la ciudad después de almuerzo, y él, con conocimiento del presupuesto disponible, comenzó a ver en cada tienda todos los juguetes, esperando encontrar algo de su agrado.

El primer elegido fue el ajedrez, pues desde que le enseñaron en la escuela, se ha hecho fanático de jugarlo en modo distracción y no competencia, por lo que cada vez que podemos, hacíamos una partida con un tablero de cartón y unas fichas que él se inventó con plastilina.

Luego de ese, vio un juego de arco y flecha y aunque no soy partidaria de los juegos bélicos, acepté su elección pues eso le permite enfocarse en un objetivo y no desestimar sus intentos hasta lograr dar con ellos. Mi hijo mayor también tuvo uno, guiado por la película "Valiente" en la cual la protagonista usaba arco y flecha como cualquier caballero del reino, con el menor la motivación fue la de "disparar" stands como sucede en la serie anime JoJo´s adventures.

El último juguete fue una pequeña mesa de pool, pues desde que vio jugar a su hermano en su cumpleaños 17 le llamó la atención de la dinámica del juego, aunque todavía no logramos que al sacar el triángulo, las bolas no se muevan antes de empezar la partida.

Ese día llegamos casi a las 9 pm a casa, por lo que al día siguiente fue cuando mi pequeño abrió todos los empaques para poder usar sus juguetes, justo el día de los santos inocentes, que aunque algunos lo usen para hacer bromas pesadas y otros recuerden la masacre ordenada por Herodes, en casa yo celebré que a pesar de haberse develado el misterio sobre quién trae los juguetes, la inocencia todavía no se ha perdido en casa.

One of the traditions most eagerly awaited by the little ones in the house is the arrival of the baby Jesus or Santa Claus every December 24. I remember that when I was a child, my brother, cousins, and I were sent to bed an hour before midnight so that magic could emerge from the unexpected corners of my aunt's house, where we were spending Christmas.
When it was my turn to be the magic hand through which Saint Nicholas or Baby Jesus delivered the gifts, I understood the great love our parents have for keeping the innocence of childhood alive for as long as possible. However, what we want is one thing, and what life wants is another.
My two children's classmates took it upon themselves to reveal the mystery. I remember getting angry with my eldest, as we had just arrived in Argentina, and in the debate between his belief in the Baby Jesus and the tradition that Santa Claus comes here, someone said that neither of them was real. And while it's true, at 48 years old, I still believe that one or the other, or the universe, whatever you want to call it, makes it possible for parents to have the resources to bring a genuine smile to their children's faces when they open their Christmas presents.

The second time was less traumatic for me, and in a way, it was more practical that I already knew, because those days leading up to it were so intense at work that I didn't even have time to write letters, buy gifts, or decorate the house. In my family, December passed like a normal month, with a different dinner on the 24th and no gifts to open on the 25th.
My son knew this, as I had discussed it with him beforehand, promising that after the holidays we would go to the store for his toys, and so it was: on Saturday the 27th, we went downtown after lunch, and he, knowing the available budget, began to look at all the toys in each store, hoping to find something he liked.

His first choice was chess, because ever since he was taught how to play at school, he has become a fan of playing it for fun and not for competition, so whenever we can, we play a game with a cardboard board and pieces he made himself out of plasticine.

After that, he saw a bow and arrow set, and although I am not a fan of war games, I accepted his choice because it allows him to focus on a target and not give up until he hits it. My older son also had one, inspired by the movie “Brave,” in which the main character used a bow and arrow like any knight in the kingdom. With my younger son, the motivation was to “shoot” stands, as in the anime series JoJo's Adventures.

The last toy was a small pool table, because ever since he saw his brother playing on his 17th birthday, he was fascinated by the dynamics of the game, although we still haven't managed to get the balls to stay still when we take out the triangle before starting the game.

That day we got home at almost 9 p.m., so it was the next day when my little one opened all the packages to use his toys, on the day of the Holy Innocents. Although some people use this day to play practical jokes and others remember the massacre ordered by Herod, at home I celebrated that even though the mystery of who brings the toys has been revealed, innocence has not yet been lost in our home.
Foto/Photo by: @mamaemigrante
Banner de portada: Cortesía de @palabras1
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Me alegra que aún siga la tradición, y no se pierda. 🫶🏻😊
Yo hasta mis veintes hacía una carta al Niño Jesús, obvio sin pedir juguetes, pero era una manera de decretar lo que quería. Debería retomarlo para la siguiente navidad.
Con mis hijos sigo la tradición, pero enseñándoles el valor de cada cosa, para que no pidan solo por capricho.
Me alegra mucho eso, saludos 🤗
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Que bueno,que a pesar de que saben el origen de los regalos, aun pueden recibirlos, lo bonito es donde de dar y agradecer al recibir en navidad. Para ellos es igual una ilusión muy linda que mientras podamos hay que mantenerla.
Fabri sigue con la ilusión intacta, y los demás regalos que quería, le irán llegando en el año cuando se pueda. Creo que aprender a confiar en el esfuerzo y esperar los resultados es el mejor obsequio que le puedo dar.
En mi casa siempre fue el niño Jesus el que nos traia los regalos. Nos traia las paletas de caramelo porque en realidad los que nos traian los regalos (como en su momento fueron los que les dieron los regalos de nacimiento a jesus) fueron los Reyes Magos, el 6 de enero era el día que recibiamos el regalos grande por decirlo de alguna manera, en casa no nos podiamos dar el lujo de recibir dos regalos con fechas tan cercanas. Mas de grande comprendi que Papa Noel era un invento nórdico, pero de chico con tanta publicidad televisiva se nos hacia dificil distinguir, obvio que uno siendo chico no importaba tanto mientras recibiese regalos, jaa.