Era ese joven tímido e inseguro
Era el joven que evitaba los grupos por no saber qué decir ni cómo decirlo; el que se perdía las fiestas por no saber bailar ni comportarse en esos ambientes.
Era el que no pedía la parada en las unidades de transporte público por vergüenza a ser escuchado (o a no serlo) o a que el chofer me dejara más adelante de donde yo quería bajarme.
Ese joven que sudaba y temblaba en las evaluaciones orales (exposiciones/disertaciones) en la secundaria, al que se le cortaba la voz y se le olvidaban los puntos a presentar.
Era ese joven retraído, tímido, inseguro callado y torpe hasta para caminar en la calle delante de un grupo de personas.
Era ese adulto que si veía alguien venir por la acera (banqueta) en la que iba, me pasaba a la otra para evitar saludarle y no porque tuviera algo en su contra, sino por timidez.
Era ese al que le dolía el estómago al pensar en hablar con sus familiares o padres sobre algo importante. Era el que no sabía Cómo iniciar una conversación con el sexo opuesto por temor a que lo rechazara o se burlaran.
Era el que le apenaba vender u ofrecer cualquier cosa y si lograba venderlo, le daba pena cobrar el dinero de lo vendido.

(Foto propia editada con Gemini IA)
Era ese joven que al llamar a alguien desde un teléfono residencial o público colgaba antes o después que le contestaran por no saber qué decir.
Pero también era ese joven que quería superar sus temores y vencer su timidez que deseaba sobreponerse a sus limitaciones a la hora de hablar con alguien o con varias personas.
Era aquel que buscó la manera de aprender a comunicarse mejor leyó libros y revistas de crecimiento personal, psicología y relaciones humanas. Que se propuso mejorar su autoestima y desarrollar su personalidad y carácter; y que, como quería ser locutor escritor y conferencista, tenía que aprender y superar muchos temores si quería impactar al mundo con su mensaje.
Era ese joven que se apuntó a cursos, talleres y seminarios presenciales y por internet sobre oratoria, ventas, radio y que se postulo a trabajos donde tuviera que comunicarse con personas vía telefónica de manera particular o grupal. (trabajé como agente de call center de Movistar en el año 2008) y como vendedor de líneas corporativas, entre otros.
Y hoy es ese no tan joven (42 años al momento de escribir esto) que aprovecha cada oportunidad para comunicar, que disfruta de hablar en público y conocer personas, que hoy trabaja como locutor cuando hasta hace pocos años ni me gustaba mi voz.
Y es ese que hoy es profesor de oratoria y enseña a otros que si es posible aprender a hablar bien y mejor cada día; que los temores se pueden superar y controlar, que la timidez es posible vencerla.
Es ese hombre que ahora no evita los grupos ni se pierde las fiestas cuando tiene ganas de ir.
Es ese hombre quien te acaba de escribir estas palabras, cuando incluso exponer mis letras ante otros me avergonzaba.
Gracias por leerme.
Más sobre mí y mi trabajo
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Qué bueno que hayas aceptado y trabajado tus debilidades. No ganamos nada en decir que somos de esta forma u otra y no hacemos nada por cambiar lo que nos molesta. La transformación, el cambio, es natural y a veces hasta necesario. Aplaudo tu crecimiento. Saludos
Hola, Nancy. Tal como lo dices, no vale quedarse estancado y menos si tenemos la oportunidad de cambiar o ser mejores. Gracias por tus palabras.
Abrazo.
Bienvenidas las Delegaciones / Welcome Delegations
Trail de Curación / Curation Trail
Estoy tan orgullosa de ti. Eres y serás siempre una persona admirable.
Te abrazo hermano❤️