📃 Entrada al Concurso de Minicuentos de Literatos / LA TRIBU DEL CORAZÓN ARDIENTE ✍️👀✨

La nave del almirante Rodríguez se había extraviado, alejándose del resto, durante la tormenta. Esa noche, desde el mástil, un grumete gritó:
-¡Tierra a la vista!
Para cuando la quilla del bote besó la arena en la playa, los pobladores de la tribu ya se habían reunido y las mujeres danzaban, mientras los hombres mostraban frutas y joyas en las manos como una clara invitación al canje.
Evidentemente los habitantes de aquella extraña tierra estaban acostumbrados a recibir a los visitantes que, como ellos, cabalgaban sobre el lomo del mar.
El Almirante ordenó que bajaran ron, algodón, espejos, pólvora y algunas especias aromáticas.
Mirando fijamente a los profundos y silenciosos ojos del Cacique, Rodríguez comprendió que algo no andaba bien, a pesar del acogedor ambiente. Tenía la sensación de que había un comportamiento antinatural y quiso comprobar si la intuición no lo estaba traicionando.
Llamó a uno de los marinos, diestro en los dialectos tribales y le preguntó en un susurro:
-¿Has logrado entender algo de lo que dice el Brujo en sus conjuros?
El viejo marino volvió a prestar atención a lo que, desde el arribo, cantaba el Chamán. Y luego de un rato respondió al Almirante:
-No consigo interpretarlo en su totalidad, pero al final estoy plenamente convencido de que cada rezo plantea una interrogante: "¿Quién dijo que no podías darnos tu corazón frío por el más ardiente corazón de mi muchacha?"
Los dos extranjeros, observaron con detenimiento a la joven de pechos desnudos y larga cabellera rojiza, amarrada a un tronco que sostenía un cúmulo de piedras dispuestas en forma piramidal.
Aparentaba estar dormida, o tal vez dopada, supuso Rodríguez, pero durante la cena, esa misma noche, la vieron despierta y sonriendo, con el corazón abrasado en llamas en su pecho bajo la luna llena.
Los visitantes entendieron entonces que aquel conjuro del Chamán era algo más significativo que una metáfora. Y el Almirante solicitó a su compañero que tradujera su intercambio con el líder de la tribu.
El diálogo quedó registrado en el cuaderno de bitácora cuando el viejo marino regresó al barco dos días después, de la siguiente manera:
-¿Cómo alguien podría entregar el corazón en canje, si el corazón no es otra cosa que un motor que bombea la sangre a todo el cuerpo, para sostener nuestra existencia? -Preguntó el Almirante.
-¿Quién dijo que se trata de intercambiar los corazones? ¿Y si se tratara más bien de liberarlos? -Respondió el Cacique, que por primera vez hablaba- ¿cómo va a darte el corazón? ¿con qué se quedaría entonces?
En La Tribu del Corazón Ardiente -apuntó el marino- la vida no se entiende como en nuestro mundo lo tratan los poetas al cantar al amor, ya sea clandestino o pactado.
Cuando el Cacique le dijo a Rodríguez que ningún visitante se había decidido, conociendo de la valentía y su vocación por la aventura y el riesgo, la mayoría de los hombres comprendimos de inmediato que perderíamos a nuestro Almirante.
Por la manera en que Rodríguez me miró, interpreté que para él "entregar el corazón" había pasado a la lista de frases gastadas y por demás mentirosas, que tanto detestaba.
Cuando todos estábamos a bordo del barco, presenciamos en el cielo, que del lado derecho volaba algo azul y en el izquierdo otra cosa similar, muy roja, pero a nuestros ojos había una sola certeza: lo que vimos volar no eran, precisamente, dos pájaros.
Los invito a participar ⬇️
https://ecency.com/hive-179291/@es-literatos/concurso-de-minicuentos-en-honor-al-maestro-juan-rulfo

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Así debió ser, intercambio de corazones, quizás hubiésemos ganado más. Ne encantó tu cuento. 🤍💜
Y a mí me encantó el tuyo... Muchas gracias, mi gran amiga.
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