INITIATIVE: Semillas de un nuevo comienzo🌱✨ || Seeds of a new beginning🌱✨

A veces la vida te obliga a cambiar el guion en un abrir y cerrar de ojos, y eso es precisamente lo que me ocurrió este inicio de año. Tenía mis pensamientos ordenados, mis rutinas de enero medio trazadas y una resignación silenciosa que, aunque me dolía, me servía de armadura para sobrevivir a la realidad de mi país.
Porque no voy a mentir: yo era una de las tantas personas que había perdido la esperanza. La había guardado en el cajoncito más apartado de mi alma, casi como un objeto antiguo que ya no se usa porque verla afuera, expuesta a tantas decepciones, me resultaba insoportable. Y estoy segura de no haber sido la única.
Me acostumbré a la idea de que el tiempo pasaba y nada cambiaba, que las noticias siempre eran las mismas y que el futuro de Venezuela era un nudo que nadie sabía desatar. Pero entonces llegó el 3 de enero y el tablero voló por los aires.
Esa madrugada, la noticia de la captura de las dos figuras de poder del gobierno, por parte de la justicia estadounidense, no solo sacudió las redes sociales o los titulares del mundo; sacudió los cimientos de mi propia estabilidad emocional. Sentí un impacto que todavía hoy, varios días después, no logro terminar de darle una forma concreta.

Es extraño cómo una situación que tanto esperas, cuando finalmente sucede, te deja en un estado de suspensión, como si el aire se volviera más denso. Me encontré de frente con una esperanza que creía muerta y que, de repente, me exigía atención.
Y aunque la alegría es inmensa, también lo es la incertidumbre que la acompaña. Es una montaña rusa emocional donde, en cuestión de minutos, pasó del optimismo más vibrante a un miedo profundo por lo que vendrá, por las consecuencias, por el vaivén de un país que está en pleno parto de una nueva realidad.
En medio de todo este ruido externo, mi mayor reto ha sido preservar mi salud mental y espiritual. Me he dado cuenta de que, en momentos históricos como este, es muy fácil naufragar en el mar de información y, ¿por qué no?, de desinformación en las teorías, en el teléfono que no deja de vibrar. He sentido cómo la ansiedad intenta ganar terreno, alimentándose de las preguntas que aún no tienen respuesta.
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Por eso, me he visto obligada a activar mi propio plan de rescate interno. Mi estrategia principal ha sido la acción, porque el silencio absoluto en estos días me resulta ensordecedor. He tenido que aprender a silenciar las notificaciones para poder escuchar mi propia respiración.
Ayer, por ejemplo, me anoté unos puntos al comenzar a caminar para ejercitar mis piernas. Fue una actividad calmada, donde cada paso que daba, se sentía como un permiso que me daba a mí misma para volver al presente. Mientras el mundo allá afuera se mueve a una velocidad vertiginosa, yo necesitaba que mi cuerpo se detuviera para procesar el impacto.
Al entrar en esa calma, mi mente dejó de saltar hacia el futuro y se instaló en el ahora, en el movimiento de mis músculos, en mis pasos sincronizados con los de mi hijo. Llegué a la casa con la disposición necesaria para no dejar que el estrés me gobernara el resto del día. Pero como soy humana y mi niña interior también se asusta con los cambios tan grandes, busqué refugio en lo cotidiano y en lo que me gusta.
Decidí que no iba a claudicar ante la ansiedad de comer procesados, así que me puse a hacer una ensalada sunomono (ensalada japonesa a base de pepinos). Me esmeré en los cortes delgaditos del pepino, buscando comida saludable para mi cuerpo mientras mi mente buscaba distracción. Al final quedó deliciosa, tal y como esperaba, pero el solo hecho de estar en la cocina, cortando y mezclando, fue mi ancla.

Me agradezco a mí misma este esfuerzo por no perderme en el torbellino informativo. Sé que vienen días complejos y que la magnitud de lo que estamos viviendo apenas empieza a asomarse, pero también sé que recuperar la esperanza ha sido el regalo más grande con el que recibimos este nuevo año.
No quiero que este momento histórico me encuentre desgastada emocionalmente; quiero recibirlo con la madurez de quien sabe que el equilibrio se construye minuto a minuto. Al final del día, lo que realmente importa es que cada una de nosotros encuentre ese refugio donde el espíritu pueda descansar, para que cuando miremos hacia atrás, podamos decir que no solo sobrevivimos a la incertidumbre, sino que supimos mantener nuestra luz encendida mientras el país encontraba su camino.
Esta ha sido mi entrada a una nueva y maravillosa iniciativa de @damarysvibra, ante el evento de magnitud histórica por el que atraviesa nuestro país. Quiero invitar a participar a @germanandradeg, @zhanavic69, @syllem y a @sacra97 para que se unan y nos compartan su sentir.

ENGLISH

Sometimes life forces you to change the script in the blink of an eye, and that's exactly what happened to me at the beginning of this year. I had my thoughts in order, my January routines half-planned, and a silent resignation that, although it hurt, served as armor to survive the reality of my country.
Because I'm not going to lie: I was one of the many people who had lost hope. I had stored it away in the furthest corner of my soul, almost like an antique object that is no longer used because seeing it out in the open, exposed to so many disappointments, was unbearable for me. And I'm sure I wasn't the only one.
I got used to the idea that time was passing and nothing was changing, that the news was always the same, and that Venezuela's future was a knot that no one knew how to untie. But then January 3rd came and the board blew up.
That dawn, the news of the capture of the two powerful figures in the government by the U.S. justice system not only shook social media and headlines around the world; it shook the foundations of my own emotional stability. I felt an impact that even today, several days later, I still can't quite put into words.

It's strange how a situation you've been waiting for so long, when it finally happens, leaves you in a state of suspension, as if the air has become denser. I found myself face to face with a hope I thought was dead and that suddenly demanded my attention.
And although the joy is immense, so is the uncertainty that accompanies it. It's an emotional roller coaster where, in a matter of minutes, I go from the most vibrant optimism to a deep fear of what is to come, of the consequences, of the ups and downs of a country that is in the throes of giving birth to a new reality.
Amidst all this external noise, my biggest challenge has been to preserve my mental and spiritual health. I have realized that, in historic moments like this, it is very easy to get lost in a sea of information and, why not, misinformation in theories, on the phone that never stops vibrating. I have felt anxiety trying to gain ground, feeding on questions that still have no answers.
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That's why I've been forced to activate my own internal rescue plan. My main strategy has been action, because absolute silence these days is deafening to me. I've had to learn to silence notifications so I can hear my own breathing.
Yesterday, for example, I scored some points by starting to walk to exercise my legs. It was a calm activity, where every step I took felt like permission I was giving myself to return to the present. While the world outside moves at breakneck speed, I needed my body to stop so I could process the impact.
As I entered that calm, my mind stopped jumping ahead to the future and settled into the now, into the movement of my muscles, into my steps synchronized with my son's. I arrived home with the necessary disposition not to let stress rule the rest of my day. But since I am human and my inner child is also frightened by such big changes, I sought refuge in the everyday and in the things I love.
I decided that I wasn't going to give in to the urge to eat processed foods, so I set about making a Sunomono salad (a Japanese cucumber salad). I took great care to slice the cucumber thinly, looking for healthy food for my body while my mind sought distraction. In the end, it turned out delicious, just as I had hoped, but the simple act of being in the kitchen, cutting and mixing, was my anchor.

I am grateful to myself for this effort not to get lost in the whirlwind of information. I know that difficult days lie ahead and that the magnitude of what we are experiencing is only just beginning to emerge, but I also know that regaining hope has been the greatest gift we have received this new year.
I don't want this historic moment to find me emotionally drained; I want to welcome it with the maturity of someone who knows that balance is built minute by minute. At the end of the day, what really matters is that each of us finds that refuge where the spirit can rest, so that when we look back, we can say that we not only survived the uncertainty, but we knew how to keep our light shining while the country found its way.
This has been my entry into a wonderful new initiative by @damarysvibra, in response to the historic events our country is currently experiencing. I would like to invite @germanandradeg, @zhanavic69, @syllem, and @sacra97 to join us and share their thoughts.

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Las fotografías son de mi propiedad.
The photographs are my property.
Contenido 100% de mi autoria.
100% original content.
Traductor utilizado DeepL, version gratuita.
Used translator DeepL, free version.
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De mi corazón al tuyo,
Gracias por acompañarme hasta aquí 💜

Lo que has expresado es algo que muchos hemos sentido. Se percibe ese vaivén entre la esperanza que despierta y el miedo que exige cuidado. Excelente participación, Alicia (@purrix), me ha gustado mucho. Ya van dos invitaciones a dos iniciativas; lo que falta es que me invites a comer esa ensalada japonesa. ¡Je, je, je! Cariños.
!ALIVE
¡Qué bonito leerte! Gracias por tus palabras, me alegra muchísimo saber que lo que compartí resonó contigo. Ese vaivén entre esperanza y cautela lo sentimos muchos, y ponerlo en palabras fue casi terapéutico.
Y bueno… ¡ya va siendo hora de esa ensalada japonesa! Prometo que la próxima iniciativa viene con invitación a comer incluida.
Un abrazo grande y gracias por estar siempre tan cerca, en ideas y en afecto.
Ayyy, mi bella, lo de la invitación fue en broma; no debe ser un compromiso. A todas estas, debo comprar un kimono antes. Pero seguro este 2026 será un año de encuentro. Tal vez en una que vaya a casa de mi hermano, que vive por aquellos lados. Esperemos que todo se calme.
Cariños.
!ALIVE
Hola bella @purrix, me gusto tu post.
Sin duda alguna reflejas el sentir nacional de millones de personas anhelando un futuro mejor en libertad.
Me gustó la forma en que has canalizado dichas emociones, para cuidarte y cuidar a los tuyos. Un momento mágico que esperé desde hace mucho tiempo con la fe y la esperanza puestas en Dios de que sería una realidad en cualquier momento.
Dios nos siga protegiendo y bendiciendo dando vida en salud para seguir disfrutando y mirar las hermosas páginas que recién escribió la historia de nuestra bella y noble Venezuela. o no las podemos perder. hemos esperado esto por mucho tiempo y merecemos vivir en bienestar.
Que estés bien.