Christian Teaching || Enseñanza Cristiana [ENG/ESP]

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Authored by @Pdc


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Good afternoon friends, may God bless you.
Today I share with you a text from the sacred scriptures where Christians are exhorted to live responsibly and respectfully in society, fulfilling our obligations towards authorities and towards others. Beyond legal and financial obligations, Paul highlights love as the greatest and continuing debt that Christians owe to each other. This love of neighbor not only fulfills specific commandments, but also reflects the heart of Christian teaching and the character of God.

Pay to all what you owe: to whom tribute, tribute; to whom tax, tax; whom I respect, respect; to him who honors, honors. Do not owe anyone anything, except to love one another; because he who loves his neighbor has fulfilled the law. Because: You shall not commit adultery, you shall not kill, you shall not steal, you shall not bear false witness, you shall not covet, and any other commandment is summarized in this sentence: You shall love your neighbor as yourself.

Romans 13:7-9

Amen.

Pay to all what you owe: to whom tribute, tribute; to whom tax, tax; whom I respect, respect; to him who honors, honors.

This phrase highlights the importance of fulfilling obligations towards authorities and other members of society. Here, Paul refers to four types of duties:

Tribute and tax.

In the context of the Roman Empire, citizens were obliged to pay various types of tributes and taxes. Paul urges Christians to fulfill these financial obligations, showing respect and obedience to civil authorities. This command is consistent with the recognition that authorities are established by God.

Respect and honor.

Beyond financial obligations, Pablo also emphasizes the need to show respect and honor to authorities and people in general. Respect implies a recognition of the dignity of others, while honor may imply special admiration or recognition, especially toward those in positions of authority.

Do not owe anyone anything, except to love one another; because he who loves his neighbor has fulfilled the law.

In this part, Paul expands the concept of duties to a broader and spiritual perspective:

Don't owe anyone anything.

Here, Paul seems to be saying that Christians should strive to have no outstanding debts to anyone, except in one crucial area: mutual love.

Loving each other.

Love is presented as the continuous and essential obligation. It is not a debt that can be paid completely and forgotten, but rather a constant and renewed obligation. Loving your neighbor is a practical expression of the Christian faith.

He has complied with the law.

This love of neighbor is described as the fulfillment of the law. According to Paul, all the rules and commandments given by God are summarized in this principle of love. Genuine love meets the demands of God's law.

"For: You shall not commit adultery, you shall not kill, you shall not steal, you shall not bear false witness, you shall not covet, and every other commandment, in this sentence is summarized: You shall love your neighbor as yourself."

Paul quotes several of the Ten Commandments to illustrate his point:

Specific commandments.

The apostle explicitly mentions the commandments prohibiting adultery, murder, theft, false testimony, and covetousness. These commandments regulate human relationships and are essential for community life and social well-being.

Summary in love of neighbor.

Paul teaches that these commandments, and every other commandment that can be considered, are summed up in the phrase "You shall love your neighbor as yourself." This teaching is in line with the words of Jesus, who also summarized the law in the commandments to love God and neighbor (Matthew 22:37-40).


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Buenas tardes amigos, que Dios les bendiga.
Hoy les comparto un texto de las sagradas escrituras donde se nos exhorta a los cristianos a vivir de manera responsable y respetuosa en la sociedad, cumpliendo con las obligaciones hacia las autoridades y hacia los demás. Más allá de las obligaciones legales y financieras, Pablo destaca el amor como la mayor y continua deuda que los cristianos tienen entre sí. Este amor al prójimo no solo cumple con los mandamientos específicos, sino que también refleja el corazón de la enseñanza cristiana y el carácter de Dios.

Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Romanos 13:7-9

Amén.

Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Esta frase resalta la importancia de cumplir con las obligaciones hacia las autoridades y otros miembros de la sociedad. Aquí, Pablo se refiere a cuatro tipos de deberes:

Tributo e impuesto.

En el contexto del Imperio Romano, los ciudadanos estaban obligados a pagar varios tipos de tributos y impuestos. Pablo insta a los cristianos a cumplir con estas obligaciones financieras, mostrando respeto y obediencia a las autoridades civiles. Este mandato está en consonancia con el reconocimiento de que las autoridades están establecidas por Dios.

Respeto y honra.

Más allá de las obligaciones financieras, Pablo también subraya la necesidad de mostrar respeto y honra a las autoridades y a las personas en general. El respeto implica un reconocimiento de la dignidad de los demás, mientras que la honra puede implicar una admiración o reconocimiento especial, especialmente hacia aquellos en posiciones de autoridad.

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

En esta parte, Pablo amplía el concepto de deberes a una perspectiva más amplia y espiritual:

No debáis a nadie nada.

Aquí, Pablo parece estar diciendo que los cristianos deben esforzarse por no tener deudas pendientes con nadie, excepto en un área crucial: el amor mutuo.

El amaros unos a otros.

El amor se presenta como la obligación continua y esencial. No es una deuda que se pueda pagar completamente y olvidar, sino una obligación constante y renovada. Amar al prójimo es una expresión práctica de la fe cristiana.

Ha cumplido la ley.

Este amor al prójimo se describe como el cumplimiento de la ley. Según Pablo, todas las normas y mandamientos dados por Dios se resumen en este principio de amor. El amor genuino cumple con las exigencias de la ley de Dios.

"Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Pablo cita varios de los Diez Mandamientos para ilustrar su punto:

Mandamientos específicos.

El apóstol menciona explícitamente los mandamientos que prohíben el adulterio, el asesinato, el robo, el falso testimonio y la codicia. Estos mandamientos regulan las relaciones humanas y son esenciales para la vida comunitaria y el bienestar social.

Resumen en el amor al prójimo.

Pablo enseña que estos mandamientos, y cualquier otro mandamiento que se pueda considerar, se resumen en la frase "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Esta enseñanza está en línea con las palabras de Jesús, quien también resumió la ley en los mandamientos del amor a Dios y al prójimo (Mateo 22:37-40).


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