My Mother’s Porcelain Universe [Eng/Esp]

avatar



In my home, there is usually a special silence, broken only by the soft ticking of the living room clock, but if you listen closely, it is not an empty silence, for it is inhabited. It is filled by the serene gazes of many women, girls, and fairies who, from their places, preside over our home with a calmness from another era. This was my mother's passion: an army made of bisque porcelain.




It is not a collection, as my mother is far from being a collector or having that kind of ambition. It is more like a complete landscape of the feminine, seen through her eyes. Every shelf and every ledge is like a chapter in a wordless book she has been writing.




When I was born, the first doll already existed, and now there is everything in her miniature universe. Here you can see young ladies with parasols and corsets, as if from a Jane Austen novel, or girls with aprons playing with porcelain kittens or holding a tiny bouquet of flowers. The ones I enjoy the most are the fairies sitting on mushrooms and the ballerinas in tutus who seem eternally suspended in a perfect arabesque. Is this not the very definition of beauty?






In my living room, there is no fury or stridency. Instead, there is a powerful stillness and a representation of grace, innocence, and sweetness and that is probably why, for Mom, every acquisition has been a ceremony. She never bought to accumulate, rather, she rescued those dolls while browsing shops and fairs...




Mom is now advanced in years, but she still holds the pieces in her always-warm hands and often examines them under the light, unconsciously studying the modeling of the faces. They are usually sweet but not vacant, expressive but not mundane. She almost instinctively admires the delicacy of the hand-painted cheeks, the complexity of the dresses. I am sure that in that gesture, she does not just see an object, she probably sees the history of the artisan, their dedication, and their love for creating beauty.




In some way, I have also learned to read this collection as a code of her values, because in this world that is often harsh and noisy, she chose to surround herself with representations of gentleness, as an act of resistance.




Nowadays, I am the one who cleans them. I do not use a duster, I usually do as she did. I take each doll with both hands, bring it down, wipe it with a soft cloth, and return it to its place. I confess that those moments are meditative. I believe it is a kind of ritual where I reconnect with my mother's ideal and passion.






Some might look at it and think of "old ladies' things" or a whimsical fancy. But I, who have grown up under the protective gaze of these porcelain ladies, see something deeper. I see the world my mother chose to build within her home, a refuge of kind faces where femininity is not proclaimed in shouts, but in whispers.




Her army of ladies is not a static museum. I see it as a secret garden I have the privilege of entering, and also of being a protagonist in. So every time I walk past the main display cabinet, one of the porcelain girls, the one holding a small stick, winks at me... Perhaps it is a fantasy, our fantasy, but I assure you, it saves us.

🍄

🍄

𝑻𝒉𝒂𝒏𝒌𝒔 𝒇𝒐𝒓 𝒓𝒆𝒂𝒅𝒊𝒏𝒈!
𝑰𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒅𝒐𝒏’𝒕 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝒎𝒆 𝒚𝒆𝒕, 𝑰’𝒎 𝒂 𝑪𝒖𝒃𝒂𝒏 𝒏𝒆𝒖𝒓𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊𝒔𝒕 𝒂𝒏𝒅 𝒘𝒓𝒊𝒕𝒆𝒓, 𝒂 𝒎𝒐𝒕𝒉𝒆𝒓, 𝒂 𝒘𝒐𝒎𝒂𝒏, 𝒂𝒏𝒅 𝒂 𝒅𝒓𝒆𝒂𝒎𝒆𝒓 𝒘𝒉𝒐’𝒔 𝒇𝒐𝒖𝒏𝒅 𝒊𝒏 𝑯𝒊𝒗𝒆 𝒂 𝒃𝒆𝒂𝒖𝒕𝒊𝒇𝒖𝒍 𝒔𝒑𝒂𝒄𝒆 𝒕𝒐 𝒔𝒐𝒂𝒓.
𝑨𝒍𝒍 𝒕𝒆𝒙𝒕 𝒂𝒏𝒅 𝒊𝒎𝒂𝒈𝒆𝒔 𝒂𝒓𝒆 𝒎𝒚 𝒐𝒓𝒊𝒈𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒕𝒊𝒐𝒏𝒔, 100% 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏-𝒎𝒂𝒅𝒆 (𝒏𝒐 𝑨𝑰).
𝑩𝒂𝒏𝒏𝒆𝒓 𝒅𝒆𝒔𝒊𝒈𝒏𝒆𝒅 𝒃𝒚 𝑳𝒖𝒎𝒊𝒊.
𝑳𝒐𝒗𝒆𝒅 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒑𝒐𝒔𝒕? 𝑼𝒑𝒗𝒐𝒕𝒆, 𝒄𝒐𝒎𝒎𝒆𝒏𝒕, 𝒐𝒓 𝒓𝒆𝒃𝒍𝒐𝒈 𝒕𝒐 𝒔𝒑𝒓𝒆𝒂𝒅 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒊𝒏𝒈𝒔 𝒐𝒇 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒕𝒊𝒗𝒊𝒕𝒚! 💛

cinti 800x20 - copia.jpg

VERSIÓN EN ESPAÑOL

cinti 800x20 - copia.jpg

El universo de porcelana de mi madre



En mi casa generalmente hay un silencio especial que solo rompe el suave tictac del reloj de la salita, pero si te fijas bien, no es un silencio vacío porque está habitado. Lo llenan las miradas serenas de muchas mujeres, niñas y hadas que, desde sus puestos, presiden nuestro hogar con una calma de otro tiempo. Esta fue la pasión de mi mamá: un ejército hecho de porcelana biscuit.




No se trata de una colección, ya que mi mamá está muy lejos de ser coleccionista o tener ese tipo de ambición. Es más bien un paisaje completo de lo femenino, visto a través de sus ojos. Cada estante y cada repisa es como un capítulo de un libro sin palabras que ella ha ido escribiendo.




Cuando nací ya existía la primera muñeca, y ahora hay de todo en su universo en miniatura, donde se pueden ver jóvenes damas con sombrillas y corsés, como salidas de una novela de Jane Austen, o niñas con delantales jugando con gatitos de porcelana o sosteniendo un ramillete de flores diminutas. Las que más disfruto son las hadas sentadas en hongos y las bailarinas en tutú que parecen eternamente suspendidas en un arabesque perfecto. ¿Acaso esto no es la definición de belleza?






En la sala de mi casa no hay furia ni estridencia; en cambio, hay una quietud poderosa y una representación de la gracia, la inocencia, la dulzura. Y probablemente por eso, para mamá, cada adquisición ha sido una ceremonia. Nunca compró para acumular, más bien, ella rescataba a esas muñecas mientras recorría tiendas, ferias...




Mi mamá ya tiene una edad avanzada, pero aún sostiene las piezas con sus manos, siempre cálidas, y suele examinarlas bajo la luz, mientras inconscientemente estudia el modelado de los rostros, que suelen ser dulces, pero no vacíos, expresivos, pero no mundanos. Ella admira, casi instintivamente, la delicadeza del pintado a mano en las mejillas, la complejidad de los vestidos. Estoy segura de que con ese gesto ella no solo ve un objeto, probablemente ve la historia de la artesana, su dedicación y el amor por crear belleza.




De alguna forma yo también he aprendido a leer esta colección como un código de sus valores, porque en este mundo que a menudo es áspero y ruidoso, ella eligió rodearse de representaciones de gentileza, como un acto de resistencia.




Actualmente yo soy la que las limpia, y no uso plumero. Suelo hacer como hacía ella: tomo cada muñeca con ambas manos, las bajo, les paso un paño suave y las vuelvo a colocar en su sitio. Les confieso que esos momentos son de meditación. Creo que es algún tipo de ritual donde me reconecto con el ideal y la pasión de mi madre.






Hay quienes podrían verlo y pensar en "cosas de viejas" o en un capricho, pero yo, que he crecido bajo la mirada protectora de estas damas de porcelana, veo algo más profundo. Veo el mundo que mi mamá eligió construir dentro de su hogar: un refugio de rostros amables donde la feminidad no es a gritos, sino a susurros.




Su ejército de damas no es un museo estático; yo lo veo como un jardín secreto al que tengo el privilegio de entrar y también ser protagonista. Por eso, cada vez que paso frente a la vitrina principal, una de las niñas de porcelana, la que tiene un pequeño palo en la mano, me guiña un ojo... Quizás es una fantasía, nuestra fantasía, pero les aseguro que nos salva.

🍄

🍄

¡𝑮𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒆𝒆𝒓!
𝑺𝒊 𝒂ú𝒏 𝒏𝒐 𝒎𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒔: 𝒔𝒐𝒚 𝒏𝒆𝒖𝒓ó𝒍𝒐𝒈𝒂 𝒚 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒂 𝒄𝒖𝒃𝒂𝒏𝒂, 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆, 𝒎𝒖𝒋𝒆𝒓 𝒚 𝒔𝒐ñ𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓ó 𝒆𝒏 𝑯𝒊𝒗𝒆 𝒖𝒏 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒐𝒔𝒐 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒄𝒊𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒐𝒍𝒂𝒓.
𝑬𝒍 𝒕𝒆𝒙𝒕𝒐 𝒚 𝒍𝒂𝒔 𝒊𝒎á𝒈𝒆𝒏𝒆𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒓í𝒂, 100% 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 (𝒔𝒊𝒏 𝑰𝑨).
𝑩𝒂𝒏𝒏𝒆𝒓 𝒅𝒊𝒔𝒆ñ𝒂𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝑳𝒖𝒎𝒊𝒊.
¿𝑻𝒆 𝒈𝒖𝒔𝒕ó 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏? 𝑽𝒐𝒕𝒂, 𝒄𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂 𝒐 𝒓𝒆𝒃𝒍𝒐𝒈𝒖𝒆𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒚𝒖𝒅𝒂𝒓 𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒑𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒔 𝒂𝒍𝒂𝒔. 💛



0
0
0.000
6 comments
avatar

Según nos comentas, en tu casa no hay un silencio vacío, sino un silencio habitado por memoria y delicadeza. La porcelana biscuit, con su acabado mate y antiguo, trasciende el tiempo y protege con serenidad. Tu madre no es coleccionista, sino que expresa un paisaje femenino auténtico, una visión propia de la belleza.

En mi opinión, esa impronta personal convierte la decoración en arte genuino, lleno de poesía, porque cada persona es única e irrepetible y su manera de mirar la estética se manifiesta de forma singular.

0
0
0.000
avatar

Amigo, gracias por leerme siempre...
Sabes que hoy las tendencias de la decoración van más al minimalismo, pero alejada de eso, me quedo con esas mujeres de porcelana que siempre han acompañado mi hogar...
Un abrazo enorme 🤗🫂
.
.

0
0
0.000
avatar


🎉🎉🥳 Congratulations 🥳🎊🎊


Your post has just been curated and upvoted by @Ecency , keep up the good work !

0
0
0.000
avatar

Son esos pequeños detalles que nos llenan el alma. Yo recuerdo con cariño la vitrina de mi abuelita Iña, esa que estaba prohibida para las manos de los nietos inquietos. Me gustaba verla en ese ritual cuando la abría para quitarles el polvo. Abrazos.

0
0
0.000
avatar

Así es, amiga, de esos detalles nos alimentamos.
Mi abrazo enorme 🤗🫂
.
.

0
0
0.000