LA GENERACIÓN, COMO LA FAMILIA, NO SE ESCOGE./YOU DON’T CHOOSE YOUR GENERATION, JUST LIKE YOU DON'T CHOOSE YOUR FAMILY. ( ESP/ENG)
Que placer saludarlos, mis amigos de Hive.🤗✨Un día más se nos regala para seguir con nuestros proyectos de vida. 🙏🙏🙏
Sí, nací en el 2002, soy una más de los tantos jóvenes pertenecientes a la Generación Z, somos los llamados "Zoomers", que no es más que una combinación de "Gen Z" y "Boomer"(en referencia a los Baby Boomers), creando un juego de palabras que contrasta a la generación más joven con la más antigua.
Como todos mis amigos, crecí de la mano de la tecnología y la digitalización y no imagino una vida sin ella. El teléfono celular forma parte de nuestro cuerpo, es una extremidad más. A pesar de esto, mi madre siempre se preocupó por mostrarme y leerme libros físicos, así como por enseñarme esos juegos que jugaba en su infancia, desde los yaquis y los palitos chinos hasta las escondidas.
De pequeña, mi mamá, como muchas madres, me leía historias antes de dormir, algunas inventadas por ella y otras no. Esto despertó muy pronto mi imaginación, curiosidad y el interés por la lectura. Me regalaba libros que fui acumulando. Llegué a tener una linda colección que compartia con mis amiguitas, prentando y regalando algunos. Tuve varios clásicos como : El principito, Alicia en el país de las maravillas, La sirenita, El patricio feo y otros.
Mis primeras lecturas serias fueron en la secundaria y a través del teléfono como Zoomers que se se respete, eso lo tengo que admitir. Y también en esa etapa empecé a consumir series, filmes y música coreanas, me volví una fanática del KPop, del actor Lee Min Ho y también de los grupos musicales BTS y Black Pink. Junto con mis amigas, íbamos todos los fines de semana a una discoteca llamada "La Discorea", donde solo ponían música Coreana.
Allí bailábamos y comprábamos discos, afiches, prendedores, almanaques, llaveros y todo tipo de souvenirs relacionados con Corea y sus artistas. Mi adicción era tal que mi cuarto estaba lleno afiches y fotos de coreanos. Soñaba con ir a ese país lejano donde todo el 🌎 se parece.
Lo de escribir llegó más tarde cuando escribi algunos Fanfic , historias de ficción escritas por una fan sobre su artista o banda favorita. Aunque no terminé los q inicié, si se que gustaron ya q mis amigas los leían con mucha admiración y siempre queriendo más.
La gente de mi generación, que como otras, no escogimos nacer en ella, somos amantes del Internet, los smartphones, Instagram, TikTok, Snapchat, YouTube y todo lo que tenga que ver con redes sociales. La analogía no es lo nuestro. Somos de pensamiento y mente pragmática, influenciados por eventos que marcaron al mundo como la pandemia de COVID-19 y el cambio climático. Lo míos, son realistas y valoran, sobre todo y aunque esté mal, la estabilidad económica, somos más de materia que de espíritu, todo lo contrario de otras generaciones. Independiente de eso, claro que tenemos sentimientos, no somos robot aunque lo parezca. Amamos y sufrimos, porque del amor y el sufrimiento no hay como escapar. Ni siquiera el
Me considero una joven emprendedora, defensora de la diversidad, la igualdad de género y del movimiento LGBTI. Cada cual es libre de escoger como vive. Tengo amigos de todos los colores, de hecho, soy mestiza. En mi familia materna "el que no tiene de congo, tiene de carabalí", y en la paterna, "el que no tiene de gitano o gallego, tiene de andaluz". Los Z valoramos la autenticidad y desconfíamos de la publicidad tradicional. Si lo miramos bien, somos muy buenos manejando varias pantallas y plataformas de forma simultánea. Tengo colegas que se ganan la vida en cosas tan efímeras como crear memes y videos o streams en Twitch/YouTube y otras plataformas digitales.
Muchos nos tildan de flojos y de frágiles, pero solo hacemos lo que nos toca, somos el resultado de padres que tuvieron poco y nos quieren dar mucho, no es nuestra culpa haber nacido en una época en que el hombre tenga su máximo momento de esplendor en cuanto tecnología se refiere. No somos perfectos, como no lo es nadie y tambien tenemos fobias y manías, ansiedades y somos, además, muy competitivos, cosa que hasta cierto punto, no es mala. En materia de aprendizaje, nos gusta el conocimiento al punto de entablar controversias filosóficas existencialistas, somos autodidactas y amamos los tutoriales.
Sin embargo, y sin importar en qué año nacímos, al menos yo, no soy una insensible, me considero una persona empática y resiliente, capaz de sentir toda la gama de sentimientos que afloran en los seres humanos. Como cualquiera de cualquier generación, disfruto andar descalza por la yerba, bañarme en un aguacero y decir alguna palabrota cuando el momento lo requiera. Soy así, perfectamente imperfecta.
YOU DON’T CHOOSE YOUR GENERATION, JUST LIKE YOU DON'T CHOOSE YOUR FAMILY.
What a pleasure to greet you, my Hive friends. 🤗✨ Another day is gifted to us to continue pursuing our life projects. 🙏🙏🙏
Yes, I was born in 2002, making me one of the many young people belonging to Generation Z, the so-called “Zoomers” — a blend of “Gen Z” and “Boomer” (referencing Baby Boomers) — a playful term that contrasts the youngest and oldest generations. Like all my friends, I grew up hand-in-hand with technology and digitalization, and I can’t imagine life without it. A cell phone is practically part of our bodies, an extra limb. Despite this, my mother always made sure to introduce me to physical books and teach me the games she played as a child, from jáquima (a traditional Mexican game) and pick-up sticks to hide-and-seek.
As a child, my mom, like many mothers, read me bedtime stories — some she invented, others she didn’t. This sparked my imagination, curiosity, and love for reading early on. She gifted me books that I collected over time, building a lovely little library I shared with my friends, lending or even giving some away. I owned classics like The Little Prince, Alice in Wonderland, The Little Mermaid, and The Ugly Duckling.
My first “serious” reading happened in middle school, often through my phone — as any self-respecting Zoomer would admit. Around that time, I also started binge-watching Korean dramas, movies, and music, becoming obsessed with K-pop, actor Lee Min Ho, and groups like BTS and BLACKPINK.
Every weekend, my friends and I would go to a club called La Discorea, which played exclusively Korean music.
We’d dance and buy albums, posters, pins, calendars, keychains, and every imaginable Korean-themed souvenir. My addiction was so intense that my room was plastered with posters of Korean stars. I dreamed of visiting that distant country where, as it seemed to me, the entire 🌎 gathered.
Writing came later, when I tried my hand at fanfics — fictional stories written by fans about their favorite artists or bands. Though I never finished the ones I started, I knew they were a hit because my friends read them with awe, always begging for more.
People of my generation — like any other, we didn’t choose to be born into it — are lovers of the internet, smartphones, Instagram, TikTok, Snapchat, YouTube, and all things social media. Analog life isn’t our thing. We’re pragmatic thinkers, shaped by world-defining events like the COVID-19 pandemic and climate change. We’re realists who prioritize economic stability (even if that’s frowned upon) over idealism, valuing tangibility over spirituality — the opposite of older generations. That said, of course we have feelings; we’re not robots, even if it seems that way. We love, we hurt, because there’s no escaping love or suffering. Not even the...
I consider myself a young entrepreneur, an advocate for diversity, gender equality, and the LGBTQ+ movement. Everyone should be free to live as they choose. I have friends of all backgrounds — I’m mixed-race myself. On my maternal side, as the saying goes, “If you don’t have Congolese blood, you have Carabalí” (referencing Afro-Cuban roots), and on my paternal side, “If you’re not Gitano (Romani) or Galician, you’re Andalusian.” Gen Z values authenticity and distrusts traditional advertising. Truth is, we’re pros at multitasking across screens and platforms. I know peers who make a living off fleeting things like creating memes, videos, or streaming on Twitch/YouTube.
Many call us lazy and fragile, but we’re just doing our part. We’re the result of parents who had little and wanted to give us everything. It’s not our fault we were born into humanity’s peak technological era. We’re not perfect — no one is — and we have our phobias, quirks, and anxieties. We’re fiercely competitive, which isn’t entirely bad. When it comes to learning, we crave knowledge, diving into existentialist debates, teaching ourselves through tutorials.
Yet, regardless of the year we were born, at least I am no robot. I consider myself empathetic and resilient, capable of feeling every emotion humans experience. Like anyone from any generation, I enjoy walking barefoot on grass, dancing in rainstorms, and cursing when the moment calls for it. I’m perfectly imperfect — that’s just me.
¡Qué buena reflexión sobre la Gen Z! 🐎 Me siento identificado con esa conexión digital. ¡A seguir construyendo! ✨
Congratulations @melisita02! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)
Your next target is to reach 50 replies.
You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word
STOP
Check out our last posts:
Cada generación tiene sus particulares y actúa en consecuencia. Muy interesante tus reflexiones y puntos de vista. Muchas gracias por compartir tus vivencias con nosotros.😘🙏
¡Pues que viva la imperfección!
Bienvenida!!
Un placer leerte.
Éxitos en Hive.
Saludos amigas! Espero que hayan disfrutado esos dias maravillosos