⚾ Orestes Kindelán: El "Tambor Mayor"
EN ESPAÑOL, EN INGLÉS

En el ecosistema del béisbol profesional moderno, solemos medir la grandeza por el brillo de las sortijas de Serie Mundial o el peso de los contratos multimillonarios en la Gran Carpa. Sin embargo, existe una estirpe de guerreros que no necesitaron la vitrina de la MLB para demostrar que eran de otro planeta. Orestes Kindelán Olivares es, sin duda, el máximo exponente de esa estirpe. No es chovinismo; es el peso de los números y la mística de un hombre que, de haber cruzado el estrecho de la Florida en su plenitud, hoy compartiría nicho con los inmortales en Cooperstown.
El Corazón de la "Aplanadora Santiaguera"
Apodado el "Tambor Mayor", su sola presencia en la caja de bateo imponía un respeto casi religioso. Nacido en Palma Soriano, Kindelán se convirtió en el corazón latiente de la legendaria "Aplanadora Santiaguera", aquel equipo de Santiago de Cuba que dominó el panorama nacional con una agresividad ofensiva sin precedentes. Su físico era como un bloque de granito, pero su swing era pura seda.

A diferencia de los jonroneros que "mueren" con el madero al hombro buscando solo la barda, Orestes poseía una coordinación mano-ojo que le permitía castigar cualquier lanzamiento, sin importar la zona. Tenía la paciencia de un monje para seleccionar lanzamientos y la agresividad de un depredador para ejecutarlos. Esta combinación lo llevó a compilar un asombroso promedio histórico de por vida de .313 en las Series Nacionales cubanas, una cifra estratosférica para alguien con su poder.
Cifras que desafían la lógica
Cuando hablamos de Kindelán, las cifras marean. Se retiró como el máximo jonronero de la historia de Cuba con 487 cuadrangulares. Para poner esto en perspectiva, debemos recordar que en la isla se jugaban calendarios mucho más cortos (entre 48 y 90 juegos) que los 162 encuentros de Estados Unidos. Logró esta marca en 21 temporadas, sumando además 1,511 carreras impulsadas, una cifra que todavía se siente en las paredes del Estadio Guillermón Moncada como un eco de autoridad absoluta.
Fue capaz de conquistar la Triple Corona de bateo, una hazaña reservada para los elegidos que logran combinar precisión, fuerza y oportunidad en un mismo ciclo. En su hoja de servicios también brillan 330 dobles y 2,030 hits, demostrando que no solo era un "slugger", sino un bateador integral que entendía el arte de poner la bola en juego bajo presión.

Si en Cuba era un mito, en la arena internacional era un látigo. Kindelán fue el eje de una selección cubana que durante décadas no conoció la derrota. Sus actuaciones en Juegos Olímpicos (Barcelona 92, Atlanta 96, Sydney 00) y Copas Mundiales son parte del folclore deportivo.
Aquella generación de lanzadores universitarios y profesionales de todo el mundo aprendió una lección dolorosa: lanzarle a Orestes en la zona de strike era un error táctico que terminaba, invariablemente, con la pelota viajando a más de 400 pies. En eventos de máxima tensión, su bate no se enfriaba; al contrario, parecía alimentarse del miedo de los lanzadores rivales.
La Gran Interrogante: ¿Qué habría pasado en la MLB?
El debate es apasionante y, para los expertos, la respuesta es clara. Kindelán jugaba en una época donde el pitcheo cubano era de élite mundial. Se enfrentaba noche tras noche a brazos como los de José Ariel Contreras, el "Duque" Hernández o Lázaro Valle. Si esos lanzadores brillaron en las Mayores tras emigrar, el hombre que los castigaba en casa habría sido una superestrella de primer orden.
Se estima que, con la tecnología moderna, el entrenamiento de alto rendimiento y un calendario de 162 juegos, Kindelán habría rondado fácilmente los 40 o 50 jonrones por temporada, estableciéndose como un "all-star" perenne y un millonario del juego.
Sin embargo, Orestes eligió el camino del símbolo. Prefirió el calor de su gente y el aroma del café de Santiago por encima de los cheques en dólares. Su lealtad a la camiseta rojinegra de las Avispas y a su bandera lo convirtió en un héroe nacional.

El legado de Orestes Kindelan va más allá de los archivos estadísticos, está en el silencio y el orgullo que aún se siente en las gradas cuando alguien recuerda su nombre.
Fue un gigante que, con humildad de hierro, escribió las páginas más gloriosas del béisbol, demostró que la grandeza no siempre busca el mercado más grande, sino el corazón de su pueblo. Kindelán no necesitó a Cooperstown; él construyó su propio templo en cada estadio donde la pelota, tras su impacto, se perdió en el camino de las estrellas.

© Contenido Original en español (mi lengua materna) y traducción al inglés en Google Translation
Imágenes tomadas del sitio de la Federación Cubana de Béisbol
Separadores y Logo de @marabuzal creado en Banner Maker



⚾ Orestes Kindelán: The "Drum Major"
IN SPANISH, IN ENGLISH
In the modern professional baseball ecosystem, we often measure greatness by the glitter of World Series rings or the weight of multimillion-dollar contracts in the Major Leagues. However, there is a lineage of warriors who didn't need the MLB stage to prove they were from another planet. Orestes Kindelán Olivares is, without a doubt, the greatest exponent of that lineage. This isn't chauvinism; it's the weight of the numbers and the mystique of a man who, had he crossed the Florida Straits in his prime, would today share a niche with the immortals in Cooperstown.
The Heart of the "Santiago Steamroller"
Nicknamed the "Drum King," his mere presence in the batter's box commanded almost religious respect. Born in Palma Soriano, Kindelán became the beating heart of the legendary "Santiago Steamroller," that Santiago de Cuba team that dominated the national scene with unprecedented offensive aggression. His physique was like a block of granite, but his swing was pure silk.

Unlike home run hitters who "die" with the bat on their shoulder, aiming only for the fence, Orestes possessed hand-eye coordination that allowed him to punish any pitch, regardless of the zone. He had the patience of a monk to select pitches and the aggression of a predator to execute them. This combination led him to compile an astonishing lifetime batting average of .313 in the Cuban National Series, a stratospheric figure for someone with his power.
Numbers that defied logic
When we talk about Kindelán, the numbers are staggering. He retired as the all-time home run leader in Cuban history with 487 home runs. To put this into perspective, we must remember that the Cuban season was much shorter (between 48 and 90 games) than the 162 games played in the United States. He achieved this mark in 21 seasons, also adding 1,511 RBIs, a number that still resonates within the walls of Guillermón Moncada Stadium as an echo of absolute authority.
He was able to win the Triple Crown, a feat reserved for the chosen few who manage to combine accuracy, power, and timing in a single cycle. His record also boasts 330 doubles and 2,030 hits, demonstrating that he was not just a slugger, but a complete hitter who understood the art of putting the ball in play under pressure.

If he was a legend in Cuba, on the international stage he was a force to be reckoned with. Kindelán was the linchpin of a Cuban national team that went undefeated for decades. His performances in the Olympic Games (Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sydney 2000) and World Cups are part of the sport's folklore.
That generation of college and professional pitchers from around the world learned a painful lesson: throwing to Orestes in the strike zone was a tactical error that invariably resulted in the ball traveling over 400 feet. In high-pressure situations, his bat never cooled down; On the contrary, he seemed to thrive on the fear of opposing pitchers.
The Big Question: What would have happened in MLB?
The debate is fascinating, and for experts, the answer is clear. Kindelán played in an era when Cuban pitching was world-class. Night after night, he faced arms like those of José Ariel Contreras, "El Duque" Hernández, and Lázaro Valle. If those pitchers shone in the Majors after emigrating, the man who punished them at home would have been a first-rate superstar.
It is estimated that, with modern technology, high-performance training, and a 162-game schedule, Kindelán would have easily hit around 40 or 50 home runs per season, establishing himself as a perennial all-star and a millionaire of the game.
However, Orestes chose the path of the symbol. He preferred the warmth of his people and the aroma of Santiago coffee over checks in dollars. His loyalty to the Wasps' red and black jersey and to his flag made him a national hero.

Orestes Kindelan's legacy goes beyond statistical records; it resides in the silence and pride still felt in the stands when someone mentions his name.
He was a giant who, with unwavering humility, wrote some of baseball's most glorious chapters, demonstrating that greatness doesn't always seek the biggest market, but rather the hearts of its people. Kindelan didn't need Cooperstown; he built his own temple in every stadium where the ball, after its impact, was lost on the path to the stars.

© Original content in Spanish (my native language) and English translation using Google Translate.
Images taken from the Cuban Baseball Federation website.
Separators and logo by @marabuzal created in Banner Maker.


El nombre Kindelan tiene sonoridades de reminiscencias paternas para mí. Me parece ver a mi papá saltar de la butaca con una palabrota emocionada tras uno de aquellos épicos batazos y yo corría y gritaba también sin saber la causa pero siempre haciendo equipo con mi viejo jjj.
Jajaja así pasaba cuando la pelota estaba buena en Cuba.
Gracias por esa anécdota y por estar siempre 🌻✨
Qué merecido y oportuno homenaje a quien con mucho cariño y respeto por su estelaridad llamamos el Kinde, por supuesto que la gran interrogante de qué hubiese pasado en la MLB tiene una respuesta casi instantánea que yo estoy convencido no exagerar al afirmar que Orestes Kindelán Olivares es de los más grandes jugadores de béisbol de todos los tiempos en cualquier liga, para ello sería bueno que los más encumbrados especialistas del mundo vieran su desempeño en el plato como si ayer fuera hoy, creo que ningún equipo de la MLB hubiese dudado en aspirar tenerlo en su nómina, tampoco en la liga japonesa o en cualquier otra de renombre. También creo que con el desarrollo de la IA en un futuro ellas votarán por el Tambor Mayor como un extraclase.
El Kinde fue un hombre béisbol que como él mismo ha confesado siempre estaba en forma, era improbable que cayese en slump y que iniciara una serie después de un receso estando desajustado al bate.
Y como que al parecer quien lleva luz nunca le faltan críticos, se le ha cuestionado que muchos de los jonrones que dio los dio con bate de aluminio y su respuesta a ello fue tan humilde como sincera, todos los demás peloteros que jugaron en las series beisboleras cubanas también lo hicieron con aluminio y no dieron esa cifra de cuadrangulares. Lo que es parejo no es ventaja, así que esos pseudocríticos quedaron muy mal parados con ese criterio, además sumarle que Kindelán también alcanzó a jugar algunas series con bate de madera y la maestría, la precisión, la capacidad de seleccionar lanzamientos y el poder no se resintieron, yo creo que el Tambor Mayor hubiese dado jonrones aunque le hubiese tocado batear con bates de hierro macizo. Muchísimas gracias por tu publicación. Honrar honra. Gracias Gracias Gracias.
Qué he decir yo, Poeta, después de lo dicho por ti sino agradecer la decencia de compartir tus impresiones y la lealtad de tu cariño.
Un abrazo ✍️
Congratulations @marabuzal! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)
Your next target is to reach 4500 comments.
You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word
STOPHay que mencionar también que se le negó la oportunidad que hoy disfrutan los peloteros cubanos. La de hacer contratos profesionales en Japón por medio de la Federación.
Solo pudo "salir" cuando fue forzado a retirarse a principios de los 2000 (lejos ya de su mejor nivel, pero por encima de la mayoría en Cuba) y fue hacia una liga amateur si mal no recuerdo.
!BBH
Ahí tienes un tema bárbaro para un Post.
Saludos.
Adoraba verlo jugar. Una estrella de nuestra pelota.
El mejor y más completo 🌻
¡Felicitaciones!
Estás participando para optar a la mención especial que se efectuará el domingo 25 de enero del 2026 a las 8:00 pm (hora de Venezuela), gracias a la cual el autor del artículo seleccionado recibirá la cantidad de 1 HIVE transferida a su cuenta.
¡También has recibido 1 ENTROKEN! El token del PROYECTO ENTROPÍA impulsado por la plataforma Steem-Engine.
1. Invierte en el PROYECTO ENTROPÍA y recibe ganancias semanalmente. Entra aquí para más información.
2. Contáctanos en Discord: https://discord.gg/hkCjFeb
3. Suscríbete a nuestra COMUNIDAD y apoya al trail de @Entropia y así podrás ganar recompensas de curación de forma automática. Entra aquí para más información sobre nuestro trail.
4. Visita nuestro canal de Youtube.
Atentamente
El equipo de curación del PROYECTO ENTROPÍA
Muchísimas gracias ✍️