El cuaderno de caligrafía / The calligraphy notebook - Initiative

En casa todavía está un cuaderno de cuando mi madre hizo el curso de secretariado en su juventud. Sus apuntes tienen una caligrafía en cursiva, que me resultaba exquisita de leer, y justo ahora, muchos años después, no concibo la idea que se le preste tan poca atención a esto.
Cuando mi hijo mayor empezó su etapa escolar, una de las exigencias del colegio es que todos sus cuadernos fuera de doble línea, para que desde pequeños tuvieran letra cursiva, y aunque en un principio me parecía forzado que un niño de 6 años se forzara a escribir de corrido, luego entendí que estaba en la mejor edad para aprenderlo e internalizar el conocimiento.

De hecho, en mi caso comencé cuando estaba en segundo grado de primaria, logrando tener una letra muy parecida a la de mi madre, esa misma que veía en su cuaderno de estudios, y aunque luego decliné por la letra de imprenta, el conocimiento quedó intacto.
Estos inicios marcaron mi capacidad de tomar dictado, de pensar con más agilidad y de trabajar de forma prolija al momento de escribir. Créanme que cuando tomo notas rápidas, si hay una letra que no me gusta como queda, la borro y reescribo encima.

Sin embargo, con mi hijo menor estoy viviendo el otro lado del cuento. Cuando al iniciar le pregunté a su maestra si en algún momento iniciarían con la letra cursiva, su respuesta me dejó atónita: "la cursiva es muy complicada para un niño pequeño, eso lo enseñan cuando están en secundaria", por lo que mis ganas de querer repetir la historia de mi primer hijo se vino abajo, y tuve que luchar con su letra "de monstruo".
Escribir, más que una manera de comunicarnos, es todo un arte que implica una coordinación del cerebro, el ojo y la mano dominante, lo cual parece simple pero es realmente un trabajo complejo cuando se inicia, pero que luego de hacerlo de forma habitual lo dejamos como algo que viene innato, pero ¿que tal si la vida te desafía a volver a aprenderlo?

Actualmente, no solo la tecnología se presta a facilitar el proceso de escritura, pero apretar las teclas no tiene el mismo efecto según dicen los expertos, y esa comodidad hace que se pierda este arte, fomentando en parte la flojera mental que afecta también otros aspectos de la vida y del ejercicio que el cerebro - como cualquier otro músculo - necesita para mantenerse sano.
En mi caso, que soy bastante peculiar, cada tanto me obligo a escribir con la mano izquierda, más por mi deseo absurdo de ser zurda que por ser una excelente terapia para el cerebro, y miren que es complicado hasta que lo dominas. Eso es una prueba de lo importante que es usar la escritura, pues estimula muchas funciones cerebrales y físicas también.

Aunque igual hago un mea culpa, pues a veces me resulta más fácil enviarme un audio a mi misma con la lista de compra o algunas ideas sueltas que deseo conservar, pero va por el acceso rápido al celular que por las preferencias, pues siempre llevo conmigo papel y lápiz, tal y como nos enseñó el profesor de géneros periodísticos II durante mis años en la facultad de comunicación social.

At home, there is still a notebook from when my mother took a secretarial course in her youth. Her notes are written in cursive, which I found exquisite to read, and now, many years later, I cannot conceive of the idea that so little attention is paid to this.
When my eldest son started school, one of the requirements was that all his notebooks had to be double-lined so that he could learn cursive writing from an early age. Although at first I thought it was unreasonable to force a 6-year-old to write continuously, I later understood that he was at the best age to learn and internalize the knowledge.

In fact, in my case, I started when I was in second grade, managing to develop handwriting very similar to my mother's, which I saw in her notebook, and although I later switched to block letters, the knowledge remained intact.
These beginnings shaped my ability to take dictation, think more quickly, and work neatly when writing. Believe me, when I take quick notes, if there is a letter I don't like, I erase it and rewrite it.

However, with my youngest son, I am experiencing the other side of the story. When I asked his teacher at the beginning of the school year if they would start teaching cursive writing at some point, her answer stunned me: “Cursive is too complicated for a young child; they teach that in secondary school.” So my desire to repeat the story of my first son fell apart, and I had to struggle with his “monster” handwriting.
Writing, more than a way of communicating, is an art that involves coordination between the brain, the eye, and the dominant hand. It seems simple, but it is actually a complex task when you start out. However, after doing it regularly, we take it for granted as something that comes naturally. But what if life challenges you to relearn it?

Nowadays, not only does technology facilitate the writing process, but pressing keys does not have the same effect, according to experts, and that convenience causes this art to be lost, partly encouraging mental laziness that also affects other aspects of life and the exercise that the brain—like any other muscle—needs to stay healthy.
In my case, as I am quite peculiar, every so often I force myself to write with my left hand, more because of my absurd desire to be left-handed than because it is excellent therapy for the brain, and believe me, it is complicated until you master it. This proves how important writing is, as it stimulates many brain and physical functions.

Although I do admit that sometimes I find it easier to send myself an audio message with my shopping list or some random ideas I want to keep, but that's because of the quick access to my cell phone rather than preference, as I always carry paper and pencil with me, just as our journalism professor taught us during my years in the school of social communication.
Foto/Photo by: @mamaemigrante
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Me quedé asombrado con la respuesta que te dieron con respecto a tu último niño. Me parece algo tan liviano y con tan poco compromiso. Se manifiesta cada vez más que la educación o parte de la misma está en nuestra casa.
Escribir con la zurda es bastante complicado y está bueno ejercitarlo. Me hiciste recordar una experiencia que tuvo Alejandro cuando se cayó la bicicleta y tenía que ir al baño. Tenía que limpiarse con la izquierda y según contaba es realmente complicado. En forma de chiste nos decía, practiquen con la izquierda porque uno nunca sabe 😂🫣.
Excelente publicación como siempre estimada compañera.
Realmente es complicado usar la mano no dominante, por suerte, yo desde adolescente me empeñé en ser zurda y ahora soy ambidiestra, pero al inicio era frustrante. Lo bueno es que cuando tuve reposo por la hernia cervical que me paralizó el brazo derecho, pude resolver muchas cosas con la izquierda.
Como dato curioso, has de saber que los musulmanes se limpian con la izquierda y, si te saludan con esa mano, te están insultando. Puede que tenga que ver con la vida en el desierto, donde el agua es muy preciada y...
Desconocía el dato.
Gracias.
Thanks you!
En mi caso no recuerdo tanto como fue el tema de los cuadernos doble línea, pero siempre llevaba una letra molde, desde la escuela, supongo que comenzó allí la práctica, con mi hija si recuerdo que cuadernos de caligrafía desde 1 er grado, y mi bebé escribe super lindo, aunque la letra corrida no es la que más le gusta, sin embargo ahorita que entró q la secundaria tiene una profesora de castellano de esas buenas viejitas, de antes, que trabaja hasta con los diferentes # del método Palmer, que de años, Jejeje. De verdad que nos parecemos mucho en eso de llevar siempre papel y lápiz, más allá de la inclusion de la tecnología, yo creo que tener una letra bonita, clara, del mismo tamaño, no se debe perder, en eso estoy con mi hija. Ese cuaderno que encontraste es un tesoro 🫂
Ese cuaderno de mi hijo mayor, fue del último grado que cursó en Venezuela, que fue cuarto grado, y las maestras de acá lo veían maravilladas, y sus compañeros de clase se extrañaban porque él llevaba sus apuntes con letra cursiva y ellos no podían leerla.
Interesante. Mi escritura es muy cambiante; puede ser medio gótica, cursiva o parecer cuneiforme, según el estado de ánimo.
Pero si me siento a escribir con paciencia, se puede volver una especie de meditación activa en que practico la atención al momento presente. A veces pasa escribiendo en el teclado y, en ocasiones, las palabras toman su propio camino y el relato sale por su cuenta.
Mientras no escribas como los picapiedras con cincel y martillo, está bien para mi, Jajaja.
Muy interesante traer a colación el tema de la caligrafía, fue uno de mis momentos de niño donde aprendí a mejor mi escritura. también recuerdo haber inicio parte de mi educación escribiendo en letra corrida y cursiva, yo desarrolle una excelente letra, pero cuando comencé a estudiar en 6to grado por algun motivo me llamo mas la atención escribir en letra común y me gusto muchísimo a demás de que evidencie que de esa forma escribo mucho mas rápido.
En el preescolar se trabaja más que todo en el desarrollo de la motricidad fina (las manos y los dedos) por eso los mandan a rasgar papel, a recortar con tijeras y eso, pero desde luego que no está de más ir iniciándolos en la escritura cursiva, sí se puede. Recomendaría iniciar con la de molde o imprenta y una vez que la haya dominado pase a la cursiva. En la secundaria considero que ya es un poco tarde 😄
Pues si. En el caso de mi hijo mayor, comenzaron con la letra de molde a los 3 años hasta los 5, y finalizando su tercer nivel de preescolar pidieron un cuaderno especial para iniciar con la cursiva, y la verdad es que tenía una letra bonita. Con el menor cuando digo cursiva las maestras me ven como si fuera una hereje, y opté por dejar de insistir y aplicarme en casa a que su letra por lo menos fuera menos monstruosa.
La letra cursiva siempre ha sido el talón de Aquiles de los estudiantes universitarios. Cada vez que tenían que hacerlo, recuerdo que hacían una combinación de cursiva con letra de molde. Parecían garabatos con colas. Mezclaban mayúsculas con minúsculas. En fin, un desastre. En ese sentido, opté por ponerlos a practicar la letra Palmer, y me funcionó en algunos. Recuerda que no todos tienen bien desarrollada la motricidad fina, y menos a la edad adulta. Por lo cual se hace cuesta arriba aprender a escribir cursiva. Saluditos...
Recuerdo esa etapa en el primer grado, comenzamos a escribir script, pero luego, al aprender a leer, pasamos a otro nivel, a escribir corrido. No recuerdo en qué año nos mandaron a hacer caligrafías. A veces me toca escribir a mano, por cosas de mi trabajo, parece mentira. Saludos.