Detalles inesperados... y por ¡partida doble! / Unexpected details... twice over!

Lo bonito de la camaradería entre compañeros de trabajo o de estudios, vecinos cercanos o cualquier persona en general, es que de alguna manera nos tengan siempre presentes, y que lo demuestren de alguna manera: una llamada o un mensaje, una invitación a tomar café o alguna sorpresa no anunciada.
Y digo no anunciada, pues en muchos casos, hay personas que dicen "te tengo una sorpresa", generando una expectativa o ansiedad por saber de qué se trata. A mi en lo particular, no me gusta que me digan así, a menos que ya me la vayan a dar, pero estar en ascuas por la curiosidad, le resta importancia al hecho en sí, por más que sea algo que me guste.

En mi trabajo actual, somos 4 mujeres las que compartimos roles fundamentales a nivel laboral, pero más allá de eso, nos une el hecho de ser madres que trabajamos, y en algún momento debemos llevarnos a los hijos con nosotros. De este hecho, mi hijo menor ha sacado una linda amistad con la hija de la chica que vende frutas y verduras, aunque también juega con los demás niños cuando están reunidos todos.
Poder compartir este rol de madres con el trabajo, ha sido de alguna manera lo que me ha mantenido ahí por tanto tiempo, además que mi hijo ha encontrado también una forma de aprender a darle valor al trabajo, ya que luego de su experiencia durante las vacaciones, decidió seguir como "ayudante" un par de horas los sábados y con el pago que recibe, comprar las meriendas de su agrado.

Pero fue justo para el día del niño, cuando tanto él como yo, recibimos una grata sorpresa no anunciada. Su amiguita llegó al trabajo con un pequeño detalle: una taza con algunas golosinas. Como yo no tenía nada para darle, me sentí algo apenada, pero su mamá me tranquilizó, pues ella no lo hizo con esa intención, sino como una muestra del afecto que le tienen a mi pequeño, que se ha ganado el corazón de todos con sus ocurrencias y su enorme don de gente, a pesar de ser solo un niño.

Ese día se dio un banquete de golosinas, pero hubo un segundo detalle que fue la guinda de la torta: él decidió compartirlo conmigo, dejándome una de sus golosinas como regalo... ese día mi niña interior también recibió un presente.


The beauty of camaraderie among coworkers or classmates, close neighbors, or anyone in general, is that they always keep us in mind and show it in some way: a call or a message, an invitation to have coffee, or an unannounced surprise.
And I say unannounced, because in many cases, people say, “I have a surprise for you,” creating an expectation or anxiety about what it might be. Personally, I don't like it when people say that to me, unless they're going to give it to me right away, but being on tenterhooks with curiosity detracts from the event itself, even if it's something I like.

In my current job, there are four of us women who share fundamental roles at work, but beyond that, we are united by the fact that we are working mothers, and at some point we have to take our children with us. From this, my youngest son has developed a beautiful friendship with the daughter of the girl who sells fruit and vegetables, although he also plays with the other children when they are all together.
Being able to share this role of motherhood with work has been, in a way, what has kept me there for so long, and my son has also found a way to learn to value work, since after his experience during the holidays, he decided to continue as an “assistant” for a couple of hours on Saturdays and, with the pay he receives, buy the snacks he likes.

But it was just on Children's Day when both he and I received a pleasant surprise. His little friend came to work with a small gift: a cup with some sweets. Since I didn't have anything to give her, I felt a little embarrassed, but her mother reassured me, saying that she didn't do it with that intention, but as a sign of the affection they have for my little boy, who has won everyone's hearts with his wit and his enormous gift for people, despite being just a child.

That day was a feast of sweets, but there was a second gift that was the icing on the cake: he decided to share it with me, leaving me one of his sweets as a gift... that day, my inner child also received a present.

Foto/Photo by: @mamaemigrante
Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
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Qué lindo detalle el de tu compañera de trabajo, amiga. Son gestos y acciones que nunca se olvidan y si es por parte de quien es el que lo recibe, seguro que de un momento a otro, lo verás llevándole algún presente a la amiga. Un gran abrazo, amiga, Y bendiciones para tu cachorrito.🤗