Comunicar desde el corazón
Leyendo hace días el libro "Cómo hablar bien en público e influir en la gente de de negocios" de Dale Carnegie, me encuentro con esta frase antes de iniciar uno de los capítulos:
“Digan lo que quieran los que no ven sino la superficie, no soy un intelectual, sino un pasional. Casi todas las cosas que he dicho las han dicho cientos, miles, antes que yo; ni soy un erudito, ni soy un sabio, ni es grande la originalidad de mis ideas.
¿De dónde procede, pues, la eficacia, que, gracias a Dios, he logrado? ¿De dónde esas antipatías y esas simpatías y el que pueda decir que, gracias a Dios también, casi nunca paso entre la indiferencia de mis lectores? Pues ello viene de la pasión: ello viene del tono”.
Estas letras le pertenecen a Miguel de Unamuno, filósofo y escritor español (1864 - 1936). Famoso, entre muchas cosas, por ser polémico, rebelde e innovador. Pensaba y defendía que el lenguaje debía tener alma. Para él, "la sangre de mi espíritu es mi lengua". Creía que escribir y hablar no eran actos que debían reducirse a tecnicismos, sino una entrega de la propia pasión, producto de las vísceras, si nos ponemos más gráficos.
Cuando la leí, sentí que estaba leyendo a un mentor, aunque no conocía nada sobre él, no más había escuchado su nombre alguna que otra vez. Pero me identifiqué de inmediato porque encaja perfectamente con mi visión de la comunicación. No se trata solo de que se dice (el contenido técnico, el mensaje estructurado o la erudición), sino de desde dónde y cómo se dice (el alma, el corazón y el tono).
Y es que a menudo nos perdemos en la técnica. Buscamos la palabra más compleja, el dato más preciso o la estructura más innovadora, creyendo que en la superficie de la erudición reside la clave del impacto. Sin embargo, Miguel de Unamuno nos dejó una lección que hoy, en un mundo saturado de información vacía y de "expertos" y autodenominados gurús que se ufanan de tener la receta definitiva o la técnica infalible para diversos temas o situaciones, cobra más sentido que nunca:
"Digan lo que quieran los que no ven sino la superficie, no soy un intelectual, sino un pasional... ¿De dónde procede la eficacia? Ello viene de la pasión: ello viene del tono".
Más allá de la superficie
Coincido plenamente con esta visión. En mis años escribiendo y publicando mis pensamientos y visión particular de las cosas, también como locutor e instructor de oratoria acompañando a otros a encontrar su voz, he confirmado que la comunicación que realmente hace efecto no nace de la acumulación de conocimientos, sino de la coherencia, de lo que crees, lo que sientes, lo que vives. Comunicar desde el corazón es lo que marca la diferencia, lo que nos hace inolvidables. Porque es que muchos pueden repetir las mismas ideas —como bien decía Unamuno, casi todo ha sido dicho ya por miles antes que nosotros—, pero nadie puede replicar tu tono, tu estilo, la pasión desde donde y cómo hablas, escribes o te relacionas.
El tono es la huella digital de nuestro pensamiento. Es lo que transforma una frase común en un mensaje que estremece, que confronta, que convence o que, simplemente, no permite la indiferencia.
¿Mi recomendación final? Cuando hables, cuando escribas, cuando comuniques tus ideas, opiniones y sentimientos no temas incomodar, no intentes ser complaciente, no te relajes en la comodidad. Cuando comunicamos desde el corazón somos honestos, auténticos y reales, puede que algunos nos amen, otros nos odien, pero nuestro mensaje tendrá más probabilidades de ser inolvidables.
Si logramos que nuestras palabras mantengan esa fidelidad a lo que somos, si cuidamos el tono como el tesoro más preciado de nuestra comunicación, habremos logrado lo más difícil en estos tiempos: el encuentro real entre dos seres humanos.
Más sobre mí y mi trabajo
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Me encanta la idea de comunicar desde el corazón. Muchas gracias por regalarnos este mensaje que puede ser un necesario llamado de atención👏
Mi abrazo 🙏
decir las cosas desde el corazón sale mejor, excelente reflexión
Saying things from the heart comes out better, excellent reflection