Leonardo [Also in English]
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Leonardo siempre fue el que llegaba en silencio, sin escándalos, nunca necesitaba imponerse con discursos grandilocuentes. Su presencia se sentía de otra manera: en la serenidad que dejaba tras cada decisión, en la forma directa con la que cortaba debates que parecían no tener fin. Algunos lo llamaban frío. Otros, lúcido.
En la empresa donde trabajaba, había una frase que se repetía casi como un mantra: “Agilidad resolutiva”. Nadie la encarnaba mejor que él. Mientras otros construían escenarios hipotéticos, Leonardo ya estaba ejecutando. Prefería equivocarse que agonizar lentamente en la duda. Y, curiosamente, sus errores casi siempre terminaban abriendo caminos que nadie había previsto.
Pero en una oportunidad, algo sucedió.
Un informe que apareció en su bandeja de entrada. Sin remitente. Sin firmas digitales. Solo una pregunta en el asunto:
“¿Realmente confías en tu criterio?”
Leonardo no era fácil de inquietar. Abrió el mensaje.
Dentro había datos precisos: fechas, cifras, movimientos internos que solo alguien con acceso privilegiado podía conocer. Pero lo verdaderamente perturbador no eran los números, sino una observación final:
“La claridad de visión también puede ser dirigida.”
Leonardo se sintió molesto. Durante años había sido reconocido por transmitir certeza, por generar calma en equipos al proyectar un rumbo claro. Esa seguridad era su sello.
Decidió no darle mucha importancia. Actuó como siempre: pragmatismo sobre perfección. Analizó lo suficiente para detectar inconsistencias y trazó una acción inmediata. Citó a tres personas clave en una reunión.
—Necesito confirmar algo —dijo con su habitual tono neutro—.
Las miradas se cruzaron. La atmósfera se volvió densa.
Una de ellas, Laura, evitaba sostenerle la vista. Ramón sudaba más de lo normal y el tercero, Rafael, ni se movía.
Leonardo habló y observó.
Al finalizar, ya tenía una decisión.
Esa noche, mientras revisaba nuevamente el informe anónimo, encontró algo que antes no había notado: un patrón en las cifras. No señalaban un fraude. Ni una conspiración externa.
Señalaban sus propias decisiones.
Cada movimiento estratégico que él creía haber definido con autonomía aparecía reflejado allí… antes de que ocurriera.
Su pulso se aceleró.
Abrió el historial de accesos. Buscó rastros. Nada.
Entonces comprendió.
No lo estaban espiando.
Lo estaban anticipando.
Alguien había aprendido su lógica con tal precisión que podía prever cada elección. Su criterio —ese en el que confiaba ciegamente— se había convertido en una ecuación resoluble.
Leonardo se reclinó en la silla.
Al día siguiente presentó un plan radical, inesperado, ilógico. El consejo directivo quedó desconcertado.
—Esto no es coherente con tu estilo —dijo uno de ellos.
—Exacto —respondió Leonardo.
Firmaron.
Horas más tarde, otro mensaje llegó a su bandeja:
“Interesante cambio.”
Leonardo leyó y cerró la laptop.
Porque ahora sabía algo que nadie más sabía.
La desviación no era el plan.
Era él.
Y mientras todos creían que Leonardo seguía confiando en su criterio, en realidad acababa de tomar la única decisión verdaderamente impredecible:
Engañar a quien cree conocerlo.
Hasta aquí mis cinco minutos.
Todos los derechos reservados. © Copyright 2021-2026 Germán Andrade G.
El contenido original fue escrito para:
16 February 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3016: always decisive por @daily.prompt.
Todas las imágenes fueron editadas en CANVA.
*Es mi responsabilidad compartir con ustedes que, como hispanohablante, he tenido que recurrir al traductor Yandex Translate para llevar mi contenido original en español al idioma inglés. También hago constar que he utilizado la herramienta de revisión gramatical Grammarly.
En algún lugar del planeta, 16 de febrero de 2026.
English
Leonardo
Leonardo was always the one who arrived in silence, without fanfare, never needing to impose himself through grandiloquent speeches. His presence was felt differently: in the serenity that followed every decision, and in the direct way he cut through debates that seemed endless. Some called him cold. Others, lucid. Always decisive, he commanded respect without raising his voice.
At the company where he worked, a phrase was repeated almost like a mantra: "Resolutive Agility." No one embodied it better than him. While others built hypothetical scenarios, Leonardo was already executing. He preferred to be wrong than to agonize slowly in doubt. And, curiously, his mistakes almost always opened paths no one had foreseen.
But on one occasion, something happened.
A report appeared in his inbox. No sender. No digital signatures. Only a question in the subject line:
“Do you really trust your judgment?”
Leonardo was not easily unsettled. He opened the message.
Inside were precise data: dates, figures, internal movements that only someone with privileged access could know. But what was truly disturbing wasn't the numbers, but a final observation:
“Clarity of vision can also be directed.”
Leonardo felt a flicker of annoyance. For years, he had been recognized for conveying certainty, for bringing calm to teams by projecting a clear path. That confidence was his hallmark.
He decided not to give it much thought. He acted as he always did: pragmatism over perfection. He analyzed just enough to detect inconsistencies and traced an immediate course of action. He summoned three key people to a meeting.
“I need to confirm something,” he said in his usual neutral tone.
Eyes met. The atmosphere grew thick.
One of them, Laura, avoided his gaze. Ramón was sweating more than usual, and the third, Rafael, didn't even move.
Leonardo spoke and observed.
By the end, he already had a decision.
That night, while reviewing the anonymous report again, he found something he hadn't noticed before: a pattern in the figures. They didn't point to fraud. Nor an external conspiracy.
They pointed to his own decisions.
Every strategic move he believed he had defined autonomously was reflected there… before it happened.
His pulse quickened.
He opened the access logs. Looked for traces. Nothing.
Then he understood.
They weren't spying on him.
They were anticipating him.
Someone had learned his logic with such precision that they could foresee every choice. His judgment—the one he trusted blindly—had become a solvable equation.
Leonardo leaned back in his chair.
The next day, he presented a radical, unexpected, illogical plan. The board of directors was bewildered.
“This isn't consistent with your style,” one of them said.
“Exactly,” Leonardo replied.
They signed.
Hours later, another message arrived in his inbox:
“Interesting change.”
Leonardo read it and closed his laptop.
Because he now knew something no one else knew.
The deviation wasn't the plan.
It was him.
And while everyone believed Leonardo still trusted his judgment, in reality, he had just made the only truly unpredictable decision:
To deceive the one who thinks they know him.
So much for my five minutes.
All rights reserved. © Copyright 2021-2026 Germán Andrade G.
The original content was written for:
16 February 2026, Freewriters Community Daily Writing Prompt Day 3016: always decisive by @daily.prompt.
All images were edited using CANVA.
Somewhere on the planet, February 16, 2026.
It is my responsibility to share with you that, as a Spanish speaker, I have had to resort to the translator Yandex Translate to translate my original Spanish content into English. I also state that I have used the grammar-checking tool Grammarly.


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Admirable, logras CAPTAR la atención de princesa a fin. Saludos
¡Muchas gracias, amigo Felix (@felpach)!
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Sending Ecency love your way, thanks for using Ecency.

Es un relato fascinante que explora la complejidad de la lógica, la previsibilidad y la autonomía.
La manera en que Leonardo enfrenta el desafío de ser anticipado, tomando una decisión que rompe con su propio patrón, es un giro brillante y lleno de intriga.
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El mensaje es que no debemos asumir que todo lo tenemos controlado, que siempre hay alguien observándonos, para bien o para mal. Que debemos ser siempre imprevisibles. Cuesta porque nos saca de la zona de confort, pero a la larga es beneficioso. Gracias, amigo @edgerik, por tu visita, apoyo y, como siempre, con un buen comentario.
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@mv-curacion(8/10) tipped @edgerik
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¡Excelente!
Mis saludos al remitente, Mr. Hyde.
Aplausos, mi apreciado autor.
Qué bueno que te gustó, hermano querido.
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