Accept people as they are, but put everyone in their place / Acepta a las personas como son pero pon a cada una en su lugar (eng-esp)

Hello, friends of @holos-lotus.

In life, there is as much diversity in people's personalities as there are people. No one is the same as anyone else, and that's something we must accept. Likewise, we must also accept people as they are and for who they are.

However, that doesn't mean we have to put them all in the same place. We have to accept people as they are, yes, but also put each one in their proper place.


source

For years I believed that being an understanding and loving person meant giving everyone the same access to me, my time, and my energy. It was a costly mistake.

Accepting people as they are is not an act of weakness, but of clarity. It's looking at someone and saying, "I see your limitations, your wounds, your defense mechanisms. I'm not going to waste energy asking you to be someone you're not, or expecting from you what you can't give." It's an enormous relief to stop fighting against the other person's reality. But there's a world of difference between that and giving them the keys to your emotional home.

I think of life as a great novel that I'm writing. Here we have the protagonists (those in your inner circle), the secondary characters, and the extras—those who are far away and don't influence the main plot of your novel. You can even remove all those characters from the story if necessary.


source

The protagonists are few and far between. They are those whose essence respects yours, whose presence builds you up rather than wears you down. You do give them a place in the main plot. They share your conflicts and joys. With them, acceptance is mutual, and their place is natural, earned through consistency and respect.

Then there are the secondary characters. These are functional, cordial, contextual relationships: some coworkers, acquaintances from your social circle, that family member with whom you have a limited affinity. You accept them as they are, you interact with them, but you don't give them the power to influence your crucial decisions or carry your emotional baggage. Their place is defined by clear and healthy boundaries.

And then there are the extras. Most people belong to this category. They are people you exchange words with on the street, followers on social media, distant acquaintances. Their opinion on your life is inconsequential. Accepting that they are extras in your story is an act of sovereignty. You don't owe them explanations or excessive time.


source

The real work, the painful part, is having the courage to reassign roles. A person who was once a protagonist can demonstrate, through their consistent actions, that they can only occupy a secondary position.

And you have every right, indeed, the obligation to yourself, to relegate them. This isn't about punishment, but about protection. Accepting that someone is toxic or disloyal doesn't mean you should allow them to continue harming you from a position of power.

Putting everyone in their place is about self-respect. It's about managing that principle of acceptance. It means giving the gossipy colleague just the right amount of cordiality, but not your full confidence. It means listening to the family member who's always judging you with a degree of detachment, but not internalizing their words. It means giving the friend who only shows up in times of crisis a limited amount of time, not your unconditional support 24/7.


source

Ultimately, writing your own novel means just that: having narrative control. You accept the characters with their flaws and virtues, but you decide who has profound dialogue, who appears in key chapters, and who you write outside the main plot. This isn't an arrogant stance, but one of mental well-being. Because you can love and accept many people, but your inner peace depends on each one occupying their exact rightful place, and not an inch more.



Hola, amigos de @holos-lotus.

En la vida hay tanta diversidad de caracteres de personas como personas existen. Nadie es igual a nadie y eso es algo que debemos aceptar. Del mismo modo, también debemos aceptar a las personas como son y por lo que son.
Sin embargo, eso no quiere decir que debamos tenerlas a todas en el mismo lugar. Nosotros tenemos que aceptar a las personas como son, sí, pero colocar a cada una en su lugar.


fuente

Durante años creí que ser una persona comprensiva y amorosa significaba dar a todos el mismo acceso a mí, a mi tiempo y a mi energía. Fue un error costoso.
Aceptar a las personas como son no es un acto de debilidad, sino de lucidez. Es mirar a alguien y decir: "Veo tus limitaciones, tus heridas, tus mecanismos de defensa.
No voy a gastar fuerzas en pedirte que seas quien no eres, ni en esperar de ti lo que no puedes dar". Es un alivio enorme dejar de luchar contra la realidad del otro. Pero de ahí a darles las llaves de tu casa emocional hay un abismo.

Pienso en la vida como una gran novela que yo escribo. Aquí tenemos a los protagonistas (esos de tu círculo cercano), a los personajes secundarios y a los extras, esos que están bien lejos y no influyen en la trama central de tu novela. Incluso, puedes sacar a todos esos personajes de la historia si es necesario.


fuente

Los protagonistas son contados con los dedos de una mano. Son aquellos cuya esencia respeta la tuya, cuya presencia te construye y no te desgasta. A ellos sí les das un lugar en la trama principal. Comparten contigo los conflictos y las alegrías. Con ellos, la aceptación es recíproca y el lugar que ocupan es natural, ganado con constancia y respeto.

Luego están los personajes secundarios. Son relaciones funcionales, cordiales, de contexto: algunos compañeros de trabajo, conocidos de tu círculo, ese familiar con el que tienes una afinidad limitada.
Los aceptas como son, interactúas con ellos, pero no les das el poder de influir en tus decisiones cruciales ni de cargar tu mochila emocional. Su lugar está definido por límites claros y sanos.

Y están los extras. La mayoría de la gente pertenece a esta categoría. Son personas con las que cruzas palabras en la calle, seguidores en redes, conocidos lejanos. Su opinión sobre tu vida es intrascendente. Aceptar que son extras en tu historia es un acto de soberanía. No les debes explicaciones ni tiempo excesivo.


fuente

El verdadero trabajo, el que duele a veces, es tener el valor de reasignar los papeles. Una persona que era protagonista puede demostrar, con sus acciones constantes, que solo puede ocupar un lugar secundario.
Y tienes todo el derecho, más aún, la obligación contigo misma, de moverla de categoría. No se trata de un castigo, sino de una protección. Aceptar que alguien es tóxico o desleal no significa que debas permitirle que siga dañándote desde un puesto privilegiado.

Poner a cada uno en su lugar es respetarse a uno mismo. Es la gestión de ese principio de aceptación. Significa que le das a la colega chismosa la cordialidad justa, pero no la confidencia. Que al familiar que siempre te juzga lo escuchas con distancia, pero no internalizas sus palabras. Que al amigo que solo aparece en la crisis le das un tiempo limitado, no tu apoyo incondicional las 24 horas.


fuente

Al final, escribir tu propia novela significa eso: tener el control narrativo. Aceptas a los personajes con sus defectos y virtudes, pero tú decides quién tiene diálogos profundos, quién aparece en los capítulos clave y a quién escribes fuera de la trama.
Esta no es una postura de arrogancia, sino de salud mental. Porque puedes querer y aceptar a mucha gente, pero tu paz interior depende de que cada una ocupe el lugar exacto que le corresponde, y no uno centímetro más allá.



0
0
0.000
4 comments
avatar

Comparto tu opinión. Llega un momento en la vida en que lo entiendes y las cosas empiezan a salir mejor, porque las personas no van a cambiar por otras (es una idea errónea y normalizada). Una persona va a cambiar pos sí mismo, de lo contrario seguirá cometiendo el mismo error ciegamente.

Desgasta, tanto para la persona que espera el cambio que no llegará, como para la persona que quizás quiere que solo la acepten tal cual como es.

0
0
0.000
avatar

Por eso, necesitamos ponerlos en su lugar y darles el tratamiento que merecen y llevan. No te desgastes tratando de cambiar a nadie. Eso es problema de ellos

0
0
0.000
avatar

muy buenas palabras, excelente post


very good words, excellent post

0
0
0.000