"La raíz del problema" // "The root of the problem"

De tantas cosas que se pudieran decir sobre el tema de la frustración, me gustaría razonar sobre la base de un concepto que me parece bastante interesante, y es que entre muchas cosas que pudieran describir o definir la frustración, me llama mucho la atención la siguiente frase: "La frustración es una respuesta emocional". Detrás de toda respuesta siempre hay una pregunta, así que vale la pena profundizar en esas interrogantes que de manera consciente o no, nos llevan a un punto en el que le abrimos la puerta a otros agentes nocivos como el desánimo y la decepción. Como vemos, el daño emocional y mental puede ser tan grande como contundente en base al sentido de una pregunta decorada con "expectativas".

Pero, ¿Qué es una expectativa? Podríamos empezar por decir lo que no es. No se trata de un fundamento o sello de garantía ni tampoco es algo infalible que deba resultar tal cual como lo visualizas. Las expectativas prácticamente habitan en nosotros a corto, mediano y largo plazo, como si se tratara de unos orientadores que apunten hacia lo que esperamos y anhelamos ante la incertidumbre o el desconocimiento de lo que pueda venir. ¿Es malo tener expectativas? Pues no, ya que es algo que también parte de nuestras emociones y deseos arraigados a nuestra existencia. Por lo tanto, desde mi punto de vista pienso que no hay problema alguno en plantearnos expectativas, sino que el error radica en la manera en cómo las planteamos.

Of the many things that could be said on the subject of frustration, I would like to base my reasoning on a concept that I find quite interesting, which is that among the many things that could describe or define frustration, the following phrase really stands out to me: "Frustration is an emotional response." Behind every response there is always a question, so it is worth delving deeper into those questions that, consciously or unconsciously, lead us to a point where we open the door to other harmful agents such as discouragement and disappointment. As we can see, emotional and mental damage can be as great as it is overwhelming based on the meaning of a question embellished with "expectations."

But what is an expectation? We could start by saying what it is not. It is not a foundation or a seal of guarantee, nor is it something infallible that must turn out exactly as you envision it. Expectations practically inhabit us in the short, medium, and long term, as if they were guides pointing toward what we hope and long for in the face of uncertainty or ignorance of what may come. Is it bad to have expectations? No, because they are also part of our emotions and desires rooted in our existence. Therefore, from my point of view, I think there is no problem in setting expectations, but rather the mistake lies in how we set them.

nature-220962_640.jpg

Pixabay by Antranias

¿Cómo podría entender esto mejor? Imagina que una noche antes de dormir te dices a ti mismo: "Ojalá y mañana en la mañana no llueva", y así te vas a dormir con una expectativa que incluso te lleva a pensar y preparar todo lo que vas a hacer en armonía a tu expectativa. Mientras más fuerte sea ese deseo, las expectativas serán más y más grandes dando por sentado tu criterio. Pero al día siguiente, no terminas de despertar cuando te das cuenta de que está lloviendo a cántaros y que lo esperado simplemente se quedó estancado en un proyecto frustrado. ¡Qué manera de empezar el día! Y con esto ya vas cultivando en ti una sensación pesada que pudiera avivar un espíritu de desmotivación para otras actividades en las que quizás ni siquiera habías pensado.

Con esto no quiero decir que las expectativas llegan a ser malas. Más bien, el concepto ideal sería formularlas desde una perspectiva más ajustada a la realidad. En vez de ser un decreto o una sentencia, ¿Por qué no plantearla como una pregunta? Es como si al volver al ejemplo anterior cambiamos la frase y razonaramos a modo de pregunta: "¿Será que mañana en la mañana lloverá?" Obviamente sigue habiendo expectativa pero ahora con un margen más amplio para pensar y analizar en qué hacer si llueve o no llueve. No estamos condicionandonos a un solo escenario sino que nos preparamos ante cualquier cosa que pudiera pasar. De esta forma también nos protegemos en sentido emocional y no nos exponemos ante una circunstancia que nos derrumbe quizás algún plan que hallamos pensado de antemano.

How could I understand this better? Imagine that one night before going to sleep, you say to yourself, "I hope it doesn't rain tomorrow morning," and so you go to sleep with an expectation that even leads you to think about and prepare everything you are going to do in harmony with your expectation. The stronger that desire is, the greater your expectations will be, taking your criteria for granted. But the next day, you haven't even finished waking up when you realize that it's pouring rain and that your expectations have simply been left behind in a frustrated project. What a way to start the day! And with this, you are already cultivating a heavy feeling within yourself that could fuel a spirit of demotivation for other activities that you may not even have thought about.

This is not to say that expectations are inherently bad. Rather, the ideal approach would be to formulate them from a perspective that is more in line with reality. Instead of being a decree or a sentence, why not pose it as a question? It's as if, returning to the previous example, we changed the phrase and reasoned in the form of a question: "Will it rain tomorrow morning?" Obviously, there is still expectation, but now with a wider margin to think and analyze what to do if it rains or doesn't rain. We are not conditioning ourselves to a single scenario, but rather preparing ourselves for anything that might happen. In this way, we also protect ourselves emotionally and do not expose ourselves to circumstances that might ruin a plan we had thought out in advance.

opportunity-1804472_640.jpg

Pixabay by amykins

Hasta aquí pudiéramos razonar en por qué hablar de las expectativas cuando el tema en sí apunta hacia la frustración, y hasta podría sonar como un tanto contradictorio aunque realmente no lo es. Como ya lo mencionamos, la frustración es un resultado, y ante esto ya no hay mucho para cambiar pero si para analizar. Reiterando el punto de no ver las expectativas de forma negativa, es evidente la importancia de poner límites realistas a nuestros deseos, trabajar en lo que esté realmente a nuestro alcance y mirar hacia adelante con prudencia y buen juicio ya que al fin y al cabo, ¿Las mejores cosas no suelen llegar y pasar de manera inesperada? Si le abrimos las puertas a la frustración nos podríamos privar de esas sorpresas que en la vida nos llenan más que cualquier expectativa basada en lo que pensamos.

Hoy, el mundo ofrece un sinfín de expectativas que apelan a nuestras emociones, pero está en cada uno de nosotros ver que tan confiable puede ser y cuánto podemos nosotros aportar para que estas cosas se hagan realidad. Una verdad absoluta es que cuando una expectativa se tarda o sencillamente no se cumple el corazón se enferma y nos condena, y creo que nadie desea vivir con un sentimiento de culpa o decepción de forma constante. Así que en vez de plantearnos algo, siempre demos cabida a cualquier circunstancia que no influya en nuestra determinación de llevar a cabo nuestros planes, porque no hay condición desfavorable que nos pueda robar la actitud y disposición de siempre seguir adelante y no dejar que nada ni nadie nos haga sentir como personas frustradas o fracasadas.

At this point, we might wonder why we are talking about expectations when the topic itself points to frustration, and it might even sound somewhat contradictory, although it really isn't. As we mentioned earlier, frustration is a result, and there is not much we can do to change that, but we can analyze it. Reiterating the point of not viewing expectations negatively, it is clear how important it is to set realistic limits on our desires, work on what is truly within our reach, and look ahead with prudence and good judgment because, after all, don't the best things usually come and go unexpectedly? If we open the door to frustration, we could deprive ourselves of those surprises in life that fulfill us more than any expectation based on what we think.

Today, the world offers endless expectations that appeal to our emotions, but it is up to each of us to see how reliable they can be and how much we can contribute to making these things come true. One absolute truth is that when an expectation is delayed or simply not fulfilled, our hearts become sick and condemn us, and I believe that no one wants to live with a constant feeling of guilt or disappointment. So instead of setting our minds on something, let's always make room for any circumstance that does not influence our determination to carry out our plans, because there is no unfavorable condition that can rob us of our attitude and willingness to always move forward and not let anything or anyone make us feel like frustrated or failed people.

expectation-1848973_640.jpg

Pixabay by lechenie-narkomanii


Gracias por darle valor a esta publicación con tu tiempo y atención.

Hasta pronto.


Thank you for valuing this publication with your time and attention.

See you soon.



0
0
0.000
0 comments