The need to learn to let go of material things / La necesidad de aprender a desprendernos de las cosas materiales (eng-esp)

Hello, my friends.

Yesterday I was passing by a flea market where the vendors were people selling things they no longer needed. It was a kind of garage sale, but on a much larger scale. There were clothes, books, furniture, appliances, tools. People brought everything they had accumulated at home and offered it at low prices, with the sole intention of getting rid of it.

I stopped to observe. An older gentleman was selling a collection of vinyl records. He looked at them with a certain nostalgia before handing them over to the buyers. A woman was offering her complete wedding dinnerware set, still in good condition. A young man was selling board games he no longer used. They all had something in common: they had decided that those things, which at some point had meant something, no longer had a place in their lives.

I kept walking and started thinking about my own house. About the storage room full of boxes I haven't opened since the last move. About the books I've already read and will never read again. About the clothes I keep "just in case" I find that size again. About the old electronics I keep "just in case I need them someday." About all those things that take up physical space and, worse, mental space.

That "just in case" is a trap. Most of the time, what we keep is never used again. It spends years waiting for a moment that never comes, gathering dust and reminding us, every time we see it, that we have unfinished business. The curious thing is that when we finally get rid of something, we almost never miss it. On the contrary, we feel relief.

I got home and opened the closet. I took out everything I hadn't used in the last two years. I put it in bags, some to donate, others to throw away. While I was doing this, I thought that this need to let go doesn't only apply to material things.

We also hold onto grudges, resentments, ideas about ourselves that no longer apply to us. We cling to friendships that no longer work, projects we abandoned long ago but don't dare to close, expectations about our lives that no longer align with reality.

Letting go is scary because it feels like a loss. But yesterday, watching those people sell their things, I understood that it's actually the opposite. Letting go is gaining space, lightness, clarity. It's accepting that there was a time for those things, but that time has passed. And that what's coming, the new, needs a place to settle.

Today I started with material things. Tomorrow I'll continue with the immaterial ones. One by one. Slowly but surely.


Versión en español


Hola, amigas mías.

Ayer pasaba por una feria donde los vendedores eran personas que vendían lo que no necesitaban. Era una especie de venta de garaje, pero a mayor escala. Había ropa, libros, muebles, electrodomésticos, herramientas. Gente que llevaba todo lo que tenía acumulado en sus casas y lo ofrecía a precios bajos, con la única intención de desprenderse de ello.

Me detuve a observar. Un señor mayor vendía una colección de discos de vinilo. Los miraba con cierta nostalgia antes de entregarlos a los compradores. Una mujer ofrecía la vajilla completa de su boda, todavía en buen estado. Un joven vendía juegos de mesa que ya no usaba. Todos tenían en común algo: habían decidido que esas cosas, que en algún momento significaron algo, ya no tenían cabida en sus vidas.

Seguí caminando y empecé a pensar en mi propia casa. En el trastero lleno de cajas que no abro desde la última mudanza. En los libros que ya leí y no volveré a leer. En la ropa que conservo "por si acaso" recupero aquella talla. En los aparatos electrónicos viejos que guardo "por si un día me hacen falta". En todas esas cosas que ocupan espacio físico y, lo peor, espacio mental.

Ese "por si acaso" es una trampa. La mayoría de las veces, lo que guardamos no vuelve a utilizarse. Pasa años esperando un momento que nunca llega, mientras acumula polvo y nos recuerda, cada vez que lo vemos, que tenemos una tarea pendiente. Lo curioso es que cuando finalmente nos desprendemos de algo, casi nunca lo echamos de menos. Al contrario, sentimos alivio.

Llegué a casa y abrí el armario. Saqué todo lo que no había usado en los dos últimos años. Lo puse en bolsas, unas para donar, otras para tirar. Mientras lo hacía, pensé que esta necesidad de desprenderse no aplica solo a lo material.
También guardamos rencores, resentimientos, ideas sobre nosotros mismos que ya no nos corresponden. Conservamos amistades que ya no funcionan, proyectos que abandonamos hace tiempo pero no nos atrevemos a dar por cerrados, expectativas sobre nuestra vida que ya no se ajustan a la realidad.

Desprenderse da miedo porque parece una pérdida. Pero ayer, viendo a esa gente vender sus cosas, entendí que en realidad es lo contrario. Desprenderse es ganar espacio, ligereza, claridad. Es aceptar que hubo un tiempo para esas cosas, pero que ese tiempo pasó. Y que lo que viene, lo nuevo, necesita un lugar donde instalarse.

Hoy he empezado con las cosas materiales. Mañana seguiré con las inmateriales. Una por una. Sin prisa, pero sin pausa.



0
0
0.000
5 comments
avatar

¡Felicitaciones!


Has sido votado por @entropia

Estás participando para optar a la mención especial que se efectuará el domingo 15 de marzo del 2026 a las 8:00 pm (hora de Venezuela), gracias a la cual el autor del artículo seleccionado recibirá la cantidad de 1 HIVE transferida a su cuenta.

¡También has recibido 1 ENTROKEN! El token del PROYECTO ENTROPÍA impulsado por la plataforma Steem-Engine.


1. Invierte en el PROYECTO ENTROPÍA y recibe ganancias semanalmente. Entra aquí para más información.

2. Contáctanos en Discord: https://discord.gg/hkCjFeb

3. Suscríbete a nuestra COMUNIDAD y apoya al trail de @Entropia y así podrás ganar recompensas de curación de forma automática. Entra aquí para más información sobre nuestro trail.

4. Visita nuestro canal de Youtube.

Atentamente

El equipo de curación del PROYECTO ENTROPÍA

0
0
0.000